México. En un nuevo ejercicio de cooperación bilateral, el gobierno de Estados Unidos transfirió a México a 14 ciudadanos que permanecían detenidos en prisiones federales norteamericanas por delitos vinculados al narcotráfico, la posesión ilegal de armas de fuego o ambas conductas. El operativo se realizó bajo los protocolos del Tratado Internacional de Traslado de Prisioneros, acuerdo que regula estos procesos entre ambos países y que permite a los sentenciados continuar su reclusión en su nación de origen.
De acuerdo con la Oficina de Asuntos Internacionales del Departamento de Justicia (DOJ), la entrega se concretó el viernes pasado, luego de que cada uno de los internos acreditara los criterios de elegibilidad que exige el programa. Todos ellos habían solicitado de forma voluntaria su regreso a territorio mexicano, lo que activó el análisis de sus expedientes y la autorización correspondiente.
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Este esquema de traslado, vigente también con más de 85 naciones, funciona tanto con reclusos federales como estatales y opera bajo acuerdos bilaterales y convenios multilaterales en los que participa Washington. La cooperación es recíproca: el DOJ confirmó que tres estadounidenses fueron repatriados este martes para seguir purgando sus sentencias en prisiones de su país, aunque no detalló en qué centros penitenciarios se encontraban antes. Sus condenas restantes oscilan entre 22 meses y cuatro años y medio.
¿Cómo impacta esta medida en la vida de las personas privadas de la libertad?
Según el Departamento de Justicia, estos traslados facilitan que las personas cumplan sus condenas cerca de sus familias y en un entorno cultural y lingüístico que conocen, factores que contribuyen a un proceso de reintegración social más favorable, sin que ello implique modificar la duración original de sus sentencias.