Redacción.- El pionero de la enseñanza de este deporte en esta ciudad, así como profesor de primaria y administrador de lo que fue el albergue del CREA local, afirma que hasta el día que se jubiló de maestro, nunca pidió licencia para hacer o dedicarse a otra cosa, lo suyo es enseñar e inculcar valores.En entrevista, que concede en su pequeña oficina en la cancha del equipo “Estrellas del Mar”, habla de lo que significa la carrera magisterial, la enseñanza deportiva y sobre todo el baloncesto.Afirma que por medio del deporte, su práctica y difusión se pueden obtener lo mejor de la juventud.Rosas Sosa encabeza un plan ciudadano de formación de jugadoras de basquetbol, cuyo nombre es el mismo del equipo, de donde contra viento y marea saca elementos, incluso de selección nacional en equipos infantil y juvenil.”El proyecto es formar jugadoras para alta competencia, no de alto rendimiento, como dicen, yo no engaño”, sostiene.Apunta que prefiere trabajar “con puras mujeres, por todos los valores que los hombres no tienen ni tendrán jamás y que son básicos en la práctica del baloncesto”.”Las mujeres son muy responsables, leales, entregadas y aguantan todo, no don veletas, pero lo que más me gusta es que están hechas a prueba de todo. Son mi vida, no hay como las mujeres”, resalta.Con dos carreras, profesor de educación física y médico cirujano, dice que prefirió dedicarse a la docencia, por el contacto directo con los jóvenes y los niños, pues es “una etapa maravillosa, que es la formativa”.”Nosotros como maestros podemos convertir a nuestro país en un mejor lugar; si se hacen bien las cosas desde las aulas, desde la formación como personas. No podemos hacer todo, pero sí encauzarlos”, considera.Resalta que el mejor pago a su trabajo es cuando se entera de que además de buenos deportistas, sus discípulos son profesionales y que tienen una actividad digna.”Es el mejor pago que me puedo llevar, no hay dinero en el mundo que valga la satisfacción de saber que se les dio una buena formación a mis alumnos”, destaca.Sobre su llegada a Cancún, relata que trabajó en la apertura de lo que serían las Villas Juveniles, uno de los proyectos más importantes de lo que en su momento fue el Consejo Nacional de Recursos para la Atención de la Juventud (CREA).Narra que llegó por cuatro meses, en lo que arrancaba el proyecto, pero se quedó más de tres años y medio y que ya de regreso en la Ciudad de México, le dieron ganas de estar de nueva cuenta en Cancún.De sus primeros años, refiere que combinaba sus jornadas con las clases en la primaria Guadalupe Victoria y con las adecuaciones al albergue, considerado en su momento como uno de los más grandes del orbe y que incluso era visitado por ciudadanos de todo el mundo.”Nos visitaron atletas chinos de tránsito cuando México reanudó relaciones con esa nación. En los primeros equipos que tuve jugaba una rusa, Ana Karen Bukosa”, expone.”Desde 1961 me dedico a esto, a mis 68 años te puedo decir que sigo aquí al pie de la duela, para lo que se ofrezca. El baloncesto, las niñas y enseñar es parte de mi vida, claro, junto con mi familia, que sigue de cerca lo que hago”, enfatiza el mentor.JE
Destaca profesor en Quintana Roo ventajas de educación deportiva
El profesor Juventino Rosas Sosa señala: "en mi vida y razón de ser, sólo tengo una cosa que hacer, enseñar a los niños el baloncesto, es para lo que sigo trabajando a mis 68 años".
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