Ciudad de México. Las autoridades sanitarias encendieron las alertas en el Estado de México tras confirmar la presencia del gusano barrenador, una plaga que en los últimos meses ha puesto en jaque a la ganadería nacional. El hallazgo marca un punto de atención especial para la entidad, considerada hasta ahora fuera del mapa de contagios activos.
La Secretaría del Campo estatal detalló que el caso se detectó en una cabra del municipio de Tlatlaya, al sur del Edomex, donde una herida sin atención adecuada permitió el desarrollo de la larva. La confirmación oficial fue realizada por el Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (Senasica), con el respaldo técnico de la Comisión México–Estados Unidos para la Prevención de la Fiebre Aftosa y otras Enfermedades Exóticas de los Animales.
Ante el riesgo de propagación, el gobierno mexiquense emitió una alerta sanitaria de carácter preventivo y reforzó las recomendaciones de manejo básico del ganado: revisión diaria, limpieza y desinfección de lesiones, así como el uso de productos curativos. Paralelamente, se activó una búsqueda intencionada de posibles casos en coordinación con dependencias federales y organizaciones ganaderas.
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Las autoridades adelantaron que en los próximos días se reunirán con alcaldes y productores del sur del estado para fortalecer la vigilancia y la difusión de medidas preventivas en una región clave para la actividad pecuaria del centro del país. Senasica reiteró su llamado a cortar el ciclo de la plaga bajo el lema “Sin heridas no hay gusaneras”, subrayando la importancia del reporte oportuno.
A nivel nacional, el panorama sigue siendo complejo. En México se contabilizan más de 410 casos activos de gusano barrenador, concentrados principalmente en el sur, con Oaxaca a la cabeza al registrar 168. Sin embargo, la reciente detección en Tamaulipas confirma que la plaga ha avanzado de forma sostenida desde el sur hasta el norte del territorio.
El impacto no ha sido solo sanitario. Desde noviembre de 2024, Estados Unidos suspendió la importación de ganado vivo procedente de México, una medida que el gobierno mexicano calificó de unilateral y que, según productores, ha provocado pérdidas superiores a los 800 millones de dólares en poco más de un año.
¿Qué implicaciones tiene este primer caso para el Estado de México?
El hallazgo en Tlatlaya no representa, por ahora, una emergencia fuera de control, pero sí obliga a reforzar la vigilancia sanitaria y la corresponsabilidad de los productores para evitar que el Edomex se sume a la lista de entidades con brotes activos.
Comercio ganadero bajo presión
La expansión del gusano barrenador mantiene en tensión la relación comercial con Estados Unidos, país que históricamente importa más de un millón de cabezas de ganado mexicano al año, equivalentes a cerca del 60 por ciento de sus importaciones de ganado vivo y alrededor del 3 por ciento de su hato nacional. Mientras tanto, México asegura que los casos han sido atendidos de manera oportuna y que las medidas de contención se han ampliado desde diciembre pasado para proteger tanto al sector pecuario como a la salud pública.