China.- Las tensiones en el mar de China Meridional volvieron a escalar el lunes 11 de agosto, luego de que se registrara la colisión de dos buques vinculados a la Marina y a la Guardia Costera de China durante la persecución de un patrullero filipino.
El incidente ocurrió cerca del atolón de Scarborough —conocido en Filipinas como Bajo Masinloc— y elevó la tensión diplomática entre ambas naciones.
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De acuerdo con la Guardia Costera de Filipinas, un buque de guerra chino impactó contra otro navío de su propia Guardia Costera mientras ambos perseguían a la embarcación filipina, lo que provocó daños considerables en una de las unidades chinas, dejándola fuera de operación.
La versión de Manila destaca la agresividad de las acciones chinas, que pusieron en riesgo a su tripulación y provocaron el choque entre los propios buques de Pekín.
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Por su parte, la Guardia Costera china confirmó el altercado, pero presentó una versión completamente diferente. En un comunicado, aseguraron que varias embarcaciones filipinas “se adentraron” en aguas adyacentes a la isla de Huangyan.
El portavoz del organismo, Gan Yu, afirmó que los barcos filipinos “insistieron en invadir” la zona, a pesar de “reiteradas disuasiones y advertencias” de China.
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Este episodio se enmarca en un creciente clima de confrontación en la zona, con versiones encontradas sobre lo ocurrido en alta mar. Sin embargo, las tensiones se han estado intensificando significativamente desde 2022, con la llegada del presidente filipino Ferdinand Marcos Jr., quien ha fortalecido su alianza con Estados Unidos y ha adoptado una postura más firme contra las reclamaciones del gigante asiático.