Ciudad de México.- La activista, de 30 años y quien hasta hace
tres figuraba en sus documentos como Luis Benedicto, plantea ese desafío
a la conservadora sociedad ecuatoriana para promover los derechos de la
comunidad LGBT (lesbianas, gays, bisexuales y transexuales) y de otros
grupos, a su juicio, excluidos.
Diane Rodríguez, una estudiante de psicología, ha dedicado varios
años al activismo a favor de las minorías sexuales, y ahora, desde la
política, busca ser la primera transexual en llegar al Congreso de
Ecuador.
?Mi enfoque estará en todas las minorías, las poblaciones étnicas
vulneradas y las causas feministas?, asegura la activista a la AFP, y
añade que también abogará por legalizar el matrimonio entre personas del
mismo sexo.
Diane, nacida en el puerto de Guayaquil (suroeste), busca un escaño
por el movimiento de izquierda Ruptura 25, y de lograrlo el 17 de
febrero, sería la primera transexual en ocupar un cargo de elección
popular en un país donde el 85% de la población se declara católica.
La Constitución impulsada por el presidente socialista y candidato a
la reelección, Rafael Correa, aprobada en 2008, sanciona toda forma de
discriminación, un logro que la transgénero atribuye al cabildeo de los
LGBT durante la redacción del texto.
La aspirante milita desde 2008, cuando creó la Asociación Silueta X, a
través de la cual promueve los derechos de los transexuales e inició su
acercamiento a la política.
Diane tenía 16 años cuando se convenció de que, a pesar de haber
nacido hombre, su identidad sexual era femenina, y esta confesión le
costó ser expulsada del hogar. Para sobrevivir, se dedicó fugazmente a
la prostitución, según cuenta.
Tras volver a la casa de sus padres con la condición de involucrarse
en actividades religiosas, empezó una terapia hormonal. ?Quería
desarrollar libremente mi sexualidad, me automedicaba a escondidas?,
recuerda.
Así, su aspecto se hacía cada vez más femenino, lo que provocaba rechazo entre sus compañeros de universidad.
Trabajó en varias empresas pero siempre la despedían. ?A pesar de que
me vestía con traje y corbata, la gente me decía ?señorita??, comenta.
Cuando perdió su empleo en un hotel, inició una demanda por discriminación para ser restituida, pero esta vez como mujer.
?El abogado decía que eso era imposible porque en la cédula aparecía
mi nombre masculino. Entonces decidí modificarlo en el Registro Civil,
que se negó a hacerlo pese a la obligación constitucional de reconocer
la identidad sexual de las personas?, explica.
Tras una batalla legal, en 2009 logró que en la cédula se reemplazaran sus nombres masculinos, sentando un precedente.
Sin embargo, en el documento Diane aún figura como de sexo masculino, por lo que planteó un nuevo litigio que está en trámite.
?Se institucionaliza la discriminación al asociar al sexo con el
género y no son lo mismo, pues interpretan que al nacer hombre, uno nace
masculino, y no es así?, enfatiza.
Con el apoyo de organizaciones no gubernamentales, Diane lanzó una
campaña cívica llamada ?Mi género en mi cédula?, que plantea cambiar el
rótulo ?Sexo? por el de ?Género? en ese documento, para que las personas
elijan inscribirse como hombres o mujeres.
No es la primera vez que un transexual busca una curul legislativa en
América Latina. En 2005, la abogada venezolana Tamara Adrián presentó
su candidatura, a la que renunció luego aduciendo que la ley electoral
no garantizaba la igualdad de representación para las minorías.
Asimismo, Valentina Verbal, una transexual chilena que se operó hace
cuatro años para convertirse en mujer, es candidata a diputada en su
país.
La diversidad sexual ha sido abordada en la campaña presidencial.
Correa y su principal contendor, el banquero Guillermo Lasso, se han
expresado en contra del matrimonio homosexual, aunque el mandatario
tiene en su gabinete a una ministra abiertamente lesbiana.
Lasso, por su parte, apoya las uniones civiles de hecho entre
personas del mismo sexo que quieran compartir sus bienes, una línea que
mantienen otros aspirantes.
La postura más radical es la del pastor evangélico Nelson Zavala,
quien considera a los homosexuales como ?pecadores y trastornados?, lo
que le valió un llamado de atención de la corte electoral.
Por estas actitudes, Diane estima que los ecuatorianos no requieren
que se les prepare para los cambios, pues ?estos deben darse y luego la
sociedad adaptarse a ellos?.CHG
Transexual busca llegar por primera vez al Congreso de Ecuador
La activista, de 30 años y quien hasta hace tres figuraba en sus documentos como Luis Benedicto, plantea ese desafío a la conservadora sociedad ecuatoriana para promover los derechos de la comunidad LGBT
Fuente: Internet