Afganistán. A tres días del terremoto de magnitud 6 que sacudió el este de Afganistán, miles de personas siguen aisladas y sin asistencia humanitaria. El sismo, ocurrido alrededor de la medianoche del domingo, dejó mil 469 muertos y más de tres mil 500 heridos, afectando especialmente las provincias montañosas de Kunar, Nangarhar y Laghman, cerca de la frontera con Pakistán.
“Nuestro pueblo se vino abajo, no queda ni una casa en pie”, relató Omarkhan Omari, de Nangarhar. Tras un temblor secundario el martes, muchos habitantes optan por dormir al aire libre ante el riesgo de derrumbes. Malik Chahwaiz señaló que los techos agrietados y las estructuras inestables impiden que los niños entren a sus casas.
Los deslizamientos de tierra complican la llegada de ayuda. Equipos de Save The Children recorrieron hasta 20 km a pie con suministros médicos para llegar a aldeas aisladas. Ijaz Ulhaq Yaad, funcionario local, reconoció que varias localidades aún no han recibido asistencia.
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Organizaciones humanitarias advierten de la urgencia de la situación. La ONU liberó 5 millones de dólares de su fondo de emergencia, mientras la OMS solicitó 4 millones adicionales para ampliar servicios sanitarios y unidades móviles. ActionAid alertó que los servicios públicos ya están saturados.
Afganistán, situado sobre la convergencia de las placas euroasiática e india, enfrenta terremotos frecuentes. Este desastre llega tras recortes en la ayuda internacional y se suma al histórico sismo de 2023 en Herat, que dejó más de mil 500 muertos y 63 mil viviendas destruidas. Hasta ahora, los talibanes no han anunciado planes de apoyo financiero, realojamiento o reconstrucción para los damnificados.