Sudán. Un deslave provocado por intensas lluvias sepultó por completo a la comunidad de Tarsin, en el oeste de Sudán. El saldo es devastador, alrededor de mil personas murieron y solo una logró sobrevivir.
El grupo rebelde, dirigido por Abdelwahid Mohamed Nour, confirmó que la aldea, situada en la zona montañosa de Jebel Marra dentro del distrito de Amo, quedó destruida en su totalidad. Ante la magnitud de la tragedia, solicitó la ayuda de la ONU para la recuperación de cuerpos y la remoción de escombros.
El desastre ocurre en medio de un país desgarrado por la violencia. Desde 2023, Sudán enfrenta un conflicto armado entre el Ejército y las Fuerzas de Apoyo Rápido (FAR). Los choques más intensos se concentran en Darfur del Norte, lo que ha obligado a miles de personas a refugiarse en las montañas de Marra.
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En paralelo, la violencia continúa en otras regiones. En Darfur Occidental, los comités de resistencia denunciaron un ataque perpetrado la madrugada del martes en Abu Toq y Maataqi. Una milicia que, según sus reportes, estaría ligada a las FAR, irrumpió con armas pesadas y ligeras, dejando ocho muertos, cinco heridos y viviendas y mercados saqueados.
Organizaciones humanitarias alertan que los heridos permanecen en estado crítico debido a la escasez de medicamentos y atención médica, mientras decenas de familias se han visto forzadas a huir.
El conflicto, originado por la disputa en torno a la integración de las FAR en las fuerzas regulares, ya ha provocado decenas de miles de muertes y ha desplazado a más de 13 millones de personas en todo el país.