Estados Unidos.– Fue la tarde del 25 de mayo, cuando el agente Derek Chauvin y otros dos policías de Minnesotta arrestaron a George Floyd lanzándolo al suelo y poniendo una rodilla en el cuello del afroamericano, quien varias veces gritó “no puedo respirar”.
A pesar de las súplicas, los agentes de la Policía no detuvieron su arbitraria acción y continuaron asfixiándolo hasta que Floyd no pudo más y murió.
Este trágico desenlace ha sido el causante de manifestaciones en todo el mundo debido a su muerte a causa del racismo.
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Recientemente salieron los audios de la detención en la que se escuchan las últimas palabras del ciudadano.
Antes de morir, Floyd se despidió de su familia diciéndo sus últimas palabras: “Mamá, te quiero. Dile a mis hijos que los quiero”. Perdió la vida y Derek Chauvin no se quitó aún del cuerpo de George Floyd.
Todos sabemos que George Floyd advirtió a los policías que iban a matarlo durante su arresto en EU pero las grabaciones de las cámaras que llevaban los policías revelaron nuevos detalles sobre lo ocurrido ese día en Minneapolis.
Durante el arresto, Floyd suplicó a los agentes no meterlo en el vehículo policial porque era claustrofóbico y tenía problemas físicos, según la retranscripción de esas grabaciones presentada por uno de los agentes implicados el martes en un tribunal de Minnesota.
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Luego dijo: “Mamá, te quiero. Dile a mis hijos que los quiero. Estoy muerto”, antes de repetir más de 20 veces “no puedo respirar”, antes de repetir unas 20 veces que lo iban a matar.
Los policías le pidieron que se calmara y cuando Floyd volvió a repetir su destino, Derek Chauvin le contestó: “Entonces deja de hablar, deja de gritar, se necesita mucho oxígeno para hablar”.
Las últimas palabras de la víctima fueron: “Me van a matar. Me van a matar. No puedo respirar”.
Esa retranscripción fue presentada por el policía Thomas Lane para convencer al juez de desestimar los cargos de complicidad de asesinato presentados contra él.
Los dos policías que participaron en el arresto de Floyd, Alexander Kueng y Tou Thao, fueron acusados del mismo delito. Los cuatro agentes fueron despedidos un día después de la muerte del ciudadano afroamericano. Todos podrían ser condenados a 40 años de prisión.
La víctima había sido arrestada por presuntamente tratar de pagar con un billete de 20 dólares falso.