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Peligran frescos de Picasso en barrio de Oslo donde Breivik cometió atentado

"La Playa" y "La gaviota", así como dos versiones de "Pescadores" y "Sátiro y Fauno".

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Ciudad de México.- Los frescos realizados a partir de dibujos de Pablo Picasso que
sobrevivieron al atentado con bomba perpetrado por Anders Behring
Breivik en 2011 causan polémica en Noruega por el destino de dos
edificios de ministerios amenazados de demolición.
“La Playa” y “La gaviota”, así como dos versiones de “Pescadores” y
“Sátiro y Fauno”, dibujados por el maestro español, fueron reproducidos
con chorro de arena por el noruego Carl Nesjar en las paredes de
hormigón del barrio de los ministerios que surgió en el centro de Oslo
después de la guerra.
Estas obras, realizadas en un estilo infantil fácilmente
reconocibles, con personajes de geometría simple y una aparente carencia
de perspectiva, son la primera diversificación del arte de Picasso
hacia este tipo de material.
“Es un tesoro internacional”, afirmó el ministro noruego del Medio
Ambiente”, Baard Vegar Solhjell, encargado de las cuestiones relativas
al patrimonio cultural. “Su demolición desencadenaría una polémica a
nivel internacional”, declaró al diario Dagsavisen.
Sin embargo, esta cuestión se plantea desde que el militante de
extrema derecha Anders Behring Breivik hizo estallar una camioneta
cargada de explosivos en pleno centro del poder político el 22 de julio
de 2011.
La explosión dejó ocho muertos –los primeros de una jornada
sangrienta que en total costó la vida a 77 personas–, destruyó el
“bloque H”, una torre de 17 pisos donde se encuentran las oficinas del
primer ministro desde 1958, y causó grandes daños en los ministerios
vecinos.
A fines de junio, un grupo de expertos encargados de reflexionar
sobre la futura sede gubernamental consideró que la solución más
económica consistiría, entre otras, en destruir el “bloque H” y otro
edificio ministerial, el “bloque Y”, donde se encuentran las obras de
Picasso.
Estas no serían demolidas, sino cortadas en el hormigón para ser utilizadas de otra forma.
Sin embargo, teniendo en cuenta su profunda relación con la
arquitectura original, ¿pueden estos frescos abandonar las paredes para
las cuales habían sido concebidos?
Tanto los especialistas del arte como los analistas de la prensa responden negativamente.
El director del patrimonio cultural, Joern Holme, quien destacó su
importancia histórica, tanto desde un punto de vista arquitectónico como
político y su fuerte contenido cultural, es partidario de la
rehabilitación del “bloque H”.
“Nosotros no podemos demoler lo mejor de un período cultural
simplemente porque actualmente se considera que eso es feo”, explicó a
la AFP.
“Eso no es digno de una nación culta. Destruir lo mejor que hizo
Noruega en una época dada de su historia es contrario a todos nuestros
valores”, insistió.
Por otra parte, la familia Picasso tiene derecho a expresar su
opinión en nombre del derecho moral sobre la obra dejada por su ilustre
antepasado.
“La obra de Picasso fue creada para formar parte de ese edificio. No
pueden retirarla así, sin preguntar”, subrayó Claudia Andrieu, jurista
de la Administración Picasso.
“Nosotros no hemos sido interrogados, lo que es a la vez deseable y
necesario”, agregó, y subrayó que los sucesores de Picasso están
abiertos “diálogo”.
El “bloque H”, una torre austera y severa, obra del arquitecto
noruego Erling Viksjoe, que a una escala más modesta recuerda la sede de
las Naciones Unidas en Nueva York, nunca fue muy popular en Noruega.
Según una encuesta publicada en julio por el diario Verdens Gang,
39,5% de las personas interrogadas desean que fuera derribada, frente a
un 34,3% partidarias de que sea conservada.
NE

Fuente: Internet

Fotografía de perfil de Liz Douret

Liz Douret

Editor de Contenidos

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