Nueva York.- La ONU decidió seguir adelante con la suspensión de las
operaciones de los observadores en Siria ante la continuación de la violencia
en el país árabe, dijo este martes al Consejo de Seguridad el subsecretario
general para Operaciones de Paz de Naciones Unidas, Hervé Ladsous.
El jefe de los “cascos azules” aseguró que las
condiciones sobre el terreno son todavía “demasiado peligrosas” para
los militares desarmados que integran la Misión de Supervisión de Naciones
Unidas en Siria (UNSMIS), indicaron fuentes diplomáticas del Consejo,
reunido a puerta cerrada para analizar la situación en Siria.
Ladsous transmitió al Consejo de Seguridad que las
condiciones actuales, en las que impera el aumento de los enfrentamientos entre
la oposición y las fuerzas del Gobierno de Bachar al Assad, no son propicias
para reanudar las operaciones de los observadores, suspendidas el pasado 16 de
junio.
Las mismas fuentes precisaron que el francés aseguró que los
300 observadores que la ONU llevó a Siria acusan además de la violencia la
falta de cooperación de Damasco en asuntos técnicos relacionado con las
telecomunicaciones y ahora centra sus esfuerzos en ayudar a las organizaciones
humanitarias que trabajan en el país.
El jefe de la UNSMIS, el general noruego Robert Mood,
suspendió el 16 de junio las operaciones de los observadores ante el incremento
de la violencia armada en Siria, donde la escalada de la violencia limitaba su
“capacidad para observar, verificar e informar, así como para apoyar el
diálogo local y los proyectos de estabilidad”, según dijo entonces.
Ladsous participa este martes en una reunión a puerta
cerrada con los miembros del Consejo de Seguridad, en las que participa también
mediante videoconferencia el ex ministro de Exteriores palestino Naser Qudua,
adjunto al enviado especial para Siria, Kofi Annan, quien trata de salvar el
plan de paz diseñado para el país.
La atención se centra también en la posible celebración el
30 de junio en Ginebra de una conferencia sobre Siria auspiciada por Annan y a
la que Rusia ya ha anunciado que asistirá.
Ese encuentro debería reunir a los cinco miembros
permanentes del Consejo de Seguridad (China, Estados Unidos, Francia, Reino
Unido y Rusia), que ya han recibido la invitación también, y a los Estados con
influencia sobre la región, entre los que, según ha defendido el propio enviado
especial, debería estar Irán.
Esa reunión está, sin embargo, en el aire, según fuentes
diplomáticas, que señalaron que las potencias occidentales dudan de su
efectividad, mientras que también falta consenso en cuanto a la agenda de la
reunión y los participantes, ya que la presencia de Teherán no gusta ni a
Estados Unidos ni Arabia Saudí, entre otros.
Después de dieciséis meses de conflicto, se calcula que han muerto en
Siria más de 15 mil personas, unas 230 mil se han desplazado de forma interna y
más de 60 mil han buscado refugio en países limítrofes, según datos de Naciones
Unidas.
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