México.- María Corina Machado, líder de la oposición venezolana, agradeció al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, por sus acciones contra “grupos armados, organizaciones criminales y mafias”. Esto luego de que el mandatario republicano reportara el fallecimiento del máximo líder del Tren de Aragua durante un operativo militar ejecutado el pasado viernes.
La también ganadora del Premio Nobel de Paz 2025 atribuyó a la intervención de Estados Unidos el inicio del desmantelamiento de redes criminales que, según mencionó, operaron con impunidad en Venezuela y extendieron su presencia a otros países de la región:
Todos estos logros eran impensables hace seis meses y, por ello, reconocemos y agradecemos al Presidente Trump y a su administración.
(…) En los últimos días, hemos visto el inicio del desmantelamiento de grupos armados, organizaciones criminales y mafias que operaron con absoluta impunidad, controlando y destruyendo vastas áreas de nuestro territorio y extendiendo sus tentáculos más allá de nuestras fronteras, incluyendo al Tren de Aragua.
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Comando Sur de EU abate a “Niño Guerrero”, líder del Tren de Aragua
En la noche del viernes, a través de una publicación en la plataforma Truth Social, Trump anunció que el Comando Sur de Estados Unidos ejecutó un ataque “rápido y letal” que abatió a “Niño Guerrero”, líder de la banda que Washington designó como organización terrorista.
Horas más tarde el gobierno de Caracas confirmó la operación, señalando que las acciones se realizaron en el estado Bolívar con tecnología especializada y mecanismos de intercambio de inteligencia entre ambos países.
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¿Quién era “Niño Guerrero”, líder del Tren de Aragua?
“Niño Guerrero“, máximo líder de la organización criminal conocida como el Tren de Aragua, nació un 2 de diciembre de 1985, en Maracay, Aragua.
Este cobró notoriedad a principios de los 2000 tras asesinar a un policía en su estado natal, lo que aceleró su reclusión y posterior ascenso como líder carcelario. Dirigió el Tren de Aragua de manera impune desde el Centro Penitenciario de Tocorón, contribuyendo a que la banda dejara de ser una pandilla carcelaria de extorsión local para transformarse en una red transnacional implicada en narcotráfico, extorsión, homicidios, lavado de dinero y la explotación sexual de migrantes en múltiples países del hemisferio occidental, incluyendo Colombia, Chile, Perú y los Estados Unidos.