Colombia. El noroeste de Colombia enfrenta una de las emergencias climáticas más complejas de los últimos meses, luego de que las lluvias extremas provocaran el colapso de un puente estratégico en Antioquia, dejando interrumpida la conexión terrestre con la costa Caribe. La situación llevó a las autoridades a declarar la calamidad pública y activar un plan de atención inmediata para reducir los impactos sociales, económicos y logísticos.
La estructura colapsada forma parte de uno de los corredores viales más importantes del país y su desplome, ocasionado por la sobrecarga de agua acumulada tras varios días de precipitaciones, paralizó por completo el tránsito en la zona. Desde el primer momento, equipos técnicos y de emergencia fueron desplegados para evaluar daños y habilitar rutas alternas mientras se diseñan soluciones provisionales.
El gobernador de Antioquia, Andrés Julián Rendón, recorrió los municipios afectados y se trasladó al punto del derrumbe, donde confirmó que se solicitó apoyo a la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres con el objetivo de instalar un puente militar. La obra contaría con respaldo del Ejército Nacional y busca restablecer la movilidad en medio de un escenario de lluvias persistentes.
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El impacto humano ya es considerable. Al menos siete mil 510 familias han resultado afectadas en distintos municipios del Urabá antioqueño. En Necoclí, cientos de personas tuvieron que ser evacuadas por aire y por vía fluvial, luego de que el río Mulatos se desbordara tras cuatro días consecutivos de lluvias, inundando viviendas y zonas rurales.
A la emergencia terrestre se suma una crisis en la franja costera. El incremento del nivel del mar, impulsado por fuertes vientos, ha acelerado la erosión y provocado la pérdida de playas en municipios turísticos como Necoclí, Turbo, San Juan y Arboletes, afectando actividades económicas vinculadas al turismo y la pesca.
¿Por qué las lluvias han sido tan intensas en pleno mes de enero?
La respuesta, según el Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam), se encuentra en una combinación poco habitual de factores: un frente frío proveniente del hemisferio norte, el ingreso de humedad desde la Amazonía brasileña y la presencia de una zona de baja presión en el noroeste del país. Esta interacción ha incrementado la inestabilidad atmosférica y generado nubosidad persistente, provocando lluvias prolongadas en un mes que tradicionalmente es seco en varias regiones de Colombia. Las autoridades mantienen alerta nacional ante el riesgo de nuevas inundaciones y deslizamientos.