Israel. Las Fuerzas de Defensa de Israel lanzaron una nueva oleada de bombardeos sobre Teherán y otras zonas estratégicas de Irán, en el marco del séptimo día de la “Operación Rising Lion”. Según fuentes oficiales israelíes, los ataques se enfocaron en instalaciones militares e infraestructuras nucleares, incluyendo las cercanías de Natanz, Parchin y otras zonas sensibles.
La ofensiva, iniciada el 13 de junio con más de 200 aeronaves, ha dejado entre 224 y 585 muertos, además de más de mil heridos, según cifras iraníes. Entre las víctimas figuran científicos del programa nuclear y altos mandos militares. El ejército israelí ha llamado a evacuar Arak y Khondab, ciudades cercanas a complejos nucleares.
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Reportes indican que el Mossad habría participado con operaciones encubiertas, utilizando drones para desactivar defensas aéreas antes de los ataques. Las acciones han afectado depósitos de misiles, hangares subterráneos y plataformas de lanzamiento en Kermanshah, Esfahán y Teherán, lo que habría reducido en 80 % la capacidad ofensiva de Irán, de acuerdo con Tel Aviv.
Miles de civiles han huido de la capital, mientras los que permanecen enfrentan cortes de energía, bloqueos en internet y un ambiente de constante temor. En respuesta, Irán declaró estado de emergencia y suspendió vuelos.
A nivel internacional, Estados Unidos respaldó el derecho de Israel a defenderse, pero expresó preocupación por posibles daños a la población. La ONU y varios gobiernos han pedido una desescalada urgente ante el riesgo de una guerra regional de gran magnitud.