Estados Unidos. El gobierno de Estados Unidos redobló su ofensiva contra el narcotráfico al ofrecer recompensas de hasta cinco millones de dólares por información que permita capturar a dos presuntos líderes del Cártel de Sinaloa. El anuncio fue difundido por el Departamento de Estado de Estados Unidos y apunta directamente a los hermanos René Arzate García, alias “La Rana”, y Alfonso Arzate García, conocido como “Aquiles”.
De acuerdo con la Administración para el Control de Drogas, ambos han operado durante más de 15 años en la plaza de Tijuana, un punto estratégico en la frontera con California. Las autoridades estadounidenses los señalan como piezas clave en el tráfico de fentanilo hacia territorio norteamericano, así como responsables de mantener el control territorial mediante violencia sistemática.
Los dos hermanos enfrentan cargos por narcotráfico desde 2014 en el Distrito Sur de California y, en 2023, fueron incluidos en la lista de sancionados por el Departamento del Tesoro de Estados Unidos. La actual administración mantiene la clasificación del Cártel de Sinaloa como grupo terrorista, una designación impulsada durante el mandato de Donald Trump, quien llegó a describir al fentanilo como un arma de destrucción masiva por su impacto letal en la población.
¿Por qué este anuncio es relevante justo ahora?
El ofrecimiento de recompensas ocurre días después del operativo en Jalisco que culminó con la muerte de Nemesio Oseguera Cervantes, alias “El Mencho”, líder del Cártel Jalisco Nueva Generación. El despliegue, resultado de la cooperación entre fuerzas mexicanas e inteligencia estadounidense, marcó un golpe significativo contra uno de los principales grupos criminales del país.
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En ese contexto, la nueva recompensa por “La Rana” y “Aquiles” envía un mensaje de continuidad en la estrategia bilateral: desarticular las cúpulas de las organizaciones que controlan rutas clave y financian el trasiego de drogas sintéticas hacia Estados Unidos.
El impacto del fentanilo en la frontera norte
La disputa por el control de Tijuana no solo es territorial, sino estratégica para el mercado ilícito. La DEA advierte que el flujo de fentanilo hacia California y otros estados fronterizos ha disparado las sobredosis y muertes relacionadas con opioides. Al ofrecer incentivos económicos millonarios por información, Washington busca debilitar las redes logísticas que permiten el cruce de esta sustancia y reducir su disponibilidad en comunidades vulnerables.