Estados Unidos. Los casos de sarampión en Estados Unidos han alcanzado niveles alarmantes este año, con más de mil 100 contagios confirmados hasta el 26 de febrero. Los datos más recientes de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) señalan que 154 de estos casos se registraron solo en la última semana, una cifra que, en las últimas dos décadas y media, se había superado apenas en tres ocasiones.
Actualmente, el virus se encuentra activo en 27 estados, incluidos Texas, Nueva York, California y Florida. La mayoría de los contagios proviene de transmisión comunitaria, mientras que solo seis casos están vinculados a viajeros internacionales. Esto indica que los brotes no son aislados, sino que reflejan una circulación sostenida del virus en distintas regiones, alimentada por zonas con baja cobertura de vacunación.
Brotes regionales en la mira
Carolina del Sur se ha convertido en uno de los focos más preocupantes. Desde octubre, el condado de Spartanburg ha registrado 979 casos, de los cuales más del 93% corresponde a personas no vacunadas con la triple viral (MMR). A nivel nacional, el panorama es similar: el 92% de los casos reportados este año involucra a personas sin inmunización o con estatus desconocido; el 4% tenía solo una dosis y otro 4% contaba con el esquema completo.
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El retroceso en la cobertura vacunal también es evidente entre los niños en edad escolar. Durante el ciclo 2024-2025, apenas el 92.5% de los niños de kínder recibió la vacuna MMR, por debajo del umbral cercano al 95% necesario para garantizar la inmunidad colectiva. El doctor William Schaffner, experto en enfermedades infecciosas de la Universidad de Vanderbilt, calificó la situación como “decepcionante, deprimente y siniestra”, recordando que se trata de una enfermedad prevenible.
Los riesgos van más allá del contagio
El sarampión no solo provoca síntomas respiratorios, sino que puede derivar en complicaciones graves. Según los CDC, uno de cada mil niños infectados desarrolla encefalitis y entre uno y tres por cada mil pueden fallecer. El año pasado se registraron 2,300 casos —la cifra más alta desde 1991—, con tres muertes asociadas: dos menores no vacunados en Texas y un adulto sin inmunización en Nuevo México.
Aunque algunas áreas de Texas han mostrado disminuciones tras el pico de enero, las autoridades siguen enfatizando la importancia de la vacunación. La recomendación es administrar la primera dosis entre los 12 y 15 meses y la segunda entre los 4 y 6 años, además de revisar esquemas incompletos en adultos.
¿Qué significa este repunte para la inmunidad colectiva?
El repunte actual confirma que cuando la cobertura vacunal cae por debajo del umbral recomendado, la inmunidad comunitaria se debilita, facilitando la propagación del virus incluso en un país que había declarado eliminado el sarampión en el año 2000.
Cobertura y concienciación: el desafío pendiente
Especialistas coinciden en que para revertir la tendencia se requiere fortalecer las campañas educativas, garantizar el acceso a la vacuna y monitorear de cerca los esquemas incompletos. Alcanzar niveles de inmunización cercanos al 95% es crucial para frenar la transmisión y evitar que una enfermedad prevenible recupere terreno en Estados Unidos.