Cuba. La isla caribeña vivió este viernes 23 de enero uno de sus mayores apagones en los últimos años. Según informó la Unión Eléctrica (UNE), gran parte del territorio nacional se quedó sin suministro eléctrico, afectando aproximadamente al 62% de la población. Este fenómeno, que ya se ha vuelto recurrente desde mediados de 2024, evidencia las dificultades del sistema energético cubano para cubrir la demanda diaria.
Durante las horas de mayor consumo, que se concentran por la tarde y la noche, la generación eléctrica apenas alcanza los 1,260 megavatios, mientras que la demanda estimada llega a los 3,200 megavatios. Ante este déficit de 1,940 megavatios, las autoridades han implementado cortes programados que podrían desconectar hasta 1,970 megavatios, cifras históricas desde que comenzaron los reportes regulares en 2022.
La situación se agrava por el estado de las plantas termoeléctricas. Actualmente, la mitad de las 16 unidades del país están fuera de servicio por mantenimientos prolongados o fallas técnicas, lo que representa alrededor del 40% de la matriz energética nacional. A esto se suma la escasez de combustible para las centrales de generación distribuida, cuya operación depende del diésel y el fueloil, y cuyos números exactos de paralización la UNE ya no detalla, aunque se estima que continúan en aumento.
Especialistas independientes coinciden en que la crisis es resultado de décadas de infrafinanciación del sector eléctrico, controlado por el Estado desde 1959. Algunos cálculos estiman que serían necesarios entre ocho y diez mil millones de dólares para modernizar y estabilizar el sistema. Por su parte, el gobierno atribuye parte del colapso a las sanciones económicas de Estados Unidos y a la reducción del suministro de petróleo proveniente de Venezuela, factores que han intensificado la escasez de combustible.
¿Por qué Cuba no logra estabilizar su sistema eléctrico?
Un sistema envejecido, plantas deterioradas y recursos insuficientes impiden que la isla recupere la estabilidad energética. Estos apagones prolongados afectan tanto la vida cotidiana de la población como la economía, que desde 2020 ha registrado una caída superior al 15%, y también han sido un detonante de protestas sociales en los últimos años.
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Impacto en la economía y la vida diaria
Los cortes de electricidad no solo afectan a hogares y comercios, sino que también interrumpen la producción industrial y los servicios esenciales, desde hospitales hasta transporte público. Los sectores más vulnerables de la población son los que sufren con mayor intensidad, aumentando la presión sobre las autoridades para buscar soluciones inmediatas.
El gobierno ha anunciado planes de mantenimiento y sustitución de equipos, pero la pregunta clave sigue siendo:
¿Podrá Cuba modernizar su infraestructura eléctrica a corto plazo?
Expertos sostienen que, sin una inversión millonaria y sostenida, la recuperación total del sistema eléctrico es improbable. Mientras no se asegure el suministro de combustible y no se renueven las centrales más deterioradas, los apagones continuarán siendo un problema recurrente que condiciona la vida cotidiana, la economía y la estabilidad social del país.