Estados Unidos. Lo que ocurre bajo la superficie terrestre suele pasar desapercibido, pero una reciente investigación internacional ha permitido observar una de las estructuras biológicas más vastas y relevantes para la vida en la Tierra. Científicos lograron elaborar el primer mapa global de las redes de hongos subterráneos que enlazan plantas y ecosistemas, consideradas fundamentales para la salud ambiental y el equilibrio climático.
Estos organismos, conocidos como hongos micorrícicos, mantienen una estrecha relación con las raíces de las plantas, facilitando el intercambio de agua, nutrientes y carbono. Gracias a esta asociación, numerosas especies vegetales pueden crecer y desarrollarse en distintos entornos naturales alrededor del mundo.
Una infraestructura oculta bajo el suelo
El proyecto fue desarrollado por especialistas de la Sociedad para la Protección de las Redes Subterráneas, quienes recurrieron a inteligencia artificial, aprendizaje automático y sistemas robóticos para reconstruir la distribución de estas conexiones biológicas a escala planetaria. Los hallazgos fueron difundidos en la revista Science y también ponen de manifiesto las amenazas que enfrentan estas redes debido a ciertas prácticas agrícolas intensivas.
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Los investigadores comparan esta estructura con un sistema circulatorio terrestre. Está integrada por millones de filamentos microscópicos llamados hifas, que permiten transportar recursos esenciales entre los hongos y las raíces de las plantas. Además de favorecer la fertilidad del suelo, estas redes desempeñan un papel importante en la captura y almacenamiento de carbono.
El mapa obtenido permitió identificar regiones donde estos sistemas prosperan con mayor intensidad. Entre las áreas más destacadas figuran los humedales de Sudán del Sur, los Everglades de Florida y sectores de la meseta tibetana. En contraste, los análisis revelaron que las zonas destinadas a la agricultura presentan densidades hasta 50 por ciento menores en comparación con ecosistemas menos alterados.
Los datos también muestran que los pastizales albergan cerca del 40 por ciento de las redes correspondientes a los hongos micorrícicos arbusculares, los más abundantes del planeta. Asimismo, se estima que estos organismos trasladan anualmente alrededor de 4 mil millones de toneladas de dióxido de carbono hacia los suelos, una cifra equivalente a cerca del 11 por ciento de las emisiones generadas por la actividad humana.
¿Qué tan extensa es esta red biológica?
Las estimaciones realizadas por los científicos indican que la longitud total de estas redes alcanzaría aproximadamente 110 billones de kilómetros. Para dimensionar esa magnitud, equivaldría a mil millones de veces la distancia que separa a la Tierra del Sol. Además, la masa de carbono almacenada en esta infraestructura natural rondaría los 300 megatones, entre cuatro y seis veces el peso combinado de toda la población humana actual.
Tecnología para explorar un mundo invisible
La elaboración de este mapa global fue posible gracias al análisis de más de 16 mil muestras de suelo recolectadas en diferentes regiones del planeta. Posteriormente, la información fue integrada en modelos avanzados de aprendizaje automático que incluyeron datos de bosques, tundras, desiertos y otros ecosistemas. Este procedimiento permitió estimar la presencia y densidad de las redes incluso en lugares donde nunca habían sido estudiadas directamente, ofreciendo la visión más completa hasta ahora de uno de los sistemas naturales más importantes para el funcionamiento de la Tierra.