Estaos Unidos.- La portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, informó este jueves 11 de diciembre de 2025 que el buque petrolero incautado por Washington frente a las costas de Venezuela, será conducido a un puerto de Estados Unidos, donde se mantendrá confiscado bajo proceso legal.
En declaraciones a la prensa, Leavitt explicó que el petrolero, sometido a sanciones desde hacía años, fue asaltado por fuerzas estadounidenses el miércoles en el Caribe y que se procederá cuanto antes para su arribo a un puerto estadounidense:
Hay un proceso legal para la confiscación de ese petróleo, y ese proceso legal será llevado a cabo.
Te puede interesar: EU confisca buque petrolero frente a costas de Venezuela: “El más grande jamás incautado”
Por su parte, Kristi Noem, secretaria de Seguridad Nacional, vinculó la incautación del petrolero con los esfuerzos antidrogas de la administración Trump en América Latina. Además, en presencia del Comité de Seguridad Nacional de la Cámara de Representantes, declaró:
Fue una operación exitosa dirigida por el presidente para asegurarnos de que estamos combatiendo a un régimen que está cubriendo sistemáticamente y llenando nuestro país con drogas mortales y matando a nuestra próxima generación de estadounidenses.
¿Cómo responde Venezuela a la incautación del Buque petrolero?
El gobierno de Venezuela expresó mediante un comunicado que la incautación del petrolero constituye un “robo flagrante” y un acto de “piratería internacional”. Además, el presidente Nicolás Maduro reiteró que el verdadero propósito de estas y otras operaciones militares es forzarlo a dejar el cargo.
Sigue más noticias como esta en nuestra sección Internacional
¿Qué justifica, según el gobierno estadounidense, la escalada hacia ataques en territorio extranjero?
En días recientes Trump argumentó que la ampliación de la ofensiva busca —desde la óptica de su administración— frenar militarmente a los grupos que abastecen de drogas a Estados Unidos. Según el mandatario, cualquier país vinculado con ese flujo debe asumir el riesgo de convertirse en objetivo de ataques directos si la Casa Blanca determina que contribuye a lo que Washington califica como una amenaza para su seguridad nacional.