Argentina. El Gobierno argentino formalizó su salida de la Organización Mundial de la Salud (OMS), marcando un giro significativo en su política sanitaria. La decisión se concretó durante la visita oficial a Buenos Aires de Robert F. Kennedy Jr., secretario de Salud y Servicios Humanos de Estados Unidos, quien fue recibido por el ministro de Salud, Mario Lugones.
Ambos funcionarios destacaron coincidencias en su visión sobre salud global y reafirmaron la voluntad de cooperación bilateral. Lugones sostuvo que existe un entendimiento común con Estados Unidos en cuanto al rumbo que debe tomar la sanidad pública, y expresó su intención de fortalecer esa alianza.
El Ministerio de Salud detalló cinco ejes de reforma en un comunicado oficial, donde se incluye la salida definitiva de la OMS. Según el texto, el organismo ha perdido legitimidad al actuar con fines políticos y concentrar un poder que afecta la autonomía de los países miembros. Se cuestiona su falta de autocrítica y la escasa rendición de cuentas frente al financiamiento internacional.
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En el plano interno, el Gobierno plantea revisar el sistema de control de vacunas, medicamentos y aditivos alimentarios, privilegiando criterios de evidencia científica verificable. También se prevén cambios estructurales en organismos nacionales de salud y una revisión de procesos de aprobación rápida para fármacos costosos, sobre todo aquellos destinados a niños o enfermedades raras.
La visita de Kennedy Jr. incluyó encuentros con funcionarios como Federico Sturzenegger y una reunión prevista con el presidente Javier Milei. Con esta decisión, Argentina pone fin a una relación de más de 75 años con la OMS, en un movimiento que el oficialismo considera un acto de soberanía frente a estructuras multilaterales.