Estados Unidos. Los aliados clave de Estados Unidos en el Golfo Pérsico han endurecido su postura frente al conflicto con Irán, al considerar que las acciones militares emprendidas hasta ahora no han sido suficientes para debilitar de forma decisiva al régimen de Teherán. Funcionarios tanto de la región como de Washington señalan que países como Arabia Saudí y Emiratos Árabes Unidos están presionando para que la ofensiva continúe y se intensifique.
En este contexto, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha dejado abierta la posibilidad de aumentar la presión contra Irán, incluso con medidas dirigidas a su infraestructura petrolera. Este cambio de tono se produce después de tensiones iniciales con sus aliados, quienes reclamaron no haber sido informados con antelación sobre la ofensiva conjunta entre Estados Unidos e Israel.
Con el paso de los días, el discurso regional ha evolucionado. Las naciones del Golfo que en un inicio advertían sobre los riesgos de una escalada fuera de control ahora ven en el conflicto una oportunidad para impulsar un cambio estructural en el régimen iraní. En reuniones privadas, representantes de Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos, Kuwait y Baréin han coincidido en que no es momento de frenar la operación sin resultados contundentes.
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Mientras tanto, Trump ha mantenido una postura ambivalente: por un lado, asegura que el liderazgo iraní se encuentra debilitado, pero por otro, advierte que podría escalar aún más el conflicto si no se logran avances hacia un acuerdo. Esta incertidumbre se da en un escenario complejo, donde la guerra ya ha dejado miles de víctimas en Oriente Medio y ha generado impactos negativos en la economía global.
A nivel interno, el mandatario enfrenta dificultades para consolidar el respaldo de la opinión pública estadounidense. A pesar de ello, insiste en que cuenta con el apoyo firme de sus aliados del Golfo, quienes —aunque no participan directamente en ataques ofensivos— han respondido activamente frente a Irán.
Las bases militares estadounidenses instaladas en estos países han sido fundamentales para el desarrollo de operaciones, consolidando su relevancia estratégica en el conflicto sin implicar una participación directa en el combate.
¿Por qué los aliados del Golfo insisten en prolongar la guerra?
La razón central radica en su interés por debilitar de manera definitiva al gobierno iraní o forzar un cambio significativo en su conducta política y militar. Desde su perspectiva, detener la ofensiva en este momento permitiría a Teherán reorganizarse, recuperar y mantener su influencia en la región.
El cálculo geopolítico detrás del respaldo
Para estos países, el conflicto trasciende lo militar. Se trata de una apuesta estratégica para redefinir el equilibrio de poder en Oriente Medio, limitar la capacidad de Irán de intervenir en asuntos regionales y fortalecer su propia posición bajo el respaldo de Estados Unidos.