Ciudad de México.- Lila Downs emocionó anoche en Nueva York con una vibrante
actuación en la que repasó algunos de sus grandes éxitos y presentó a
los neoyorquinos parte de su último trabajo, “Raíz”, con los que levantó
de las butacas a un público entregado a esta gran dama de la canción
mexicana.Con una llamativa puesta en escena y acompañada por una
sonora banda de siete músicos y el Ballet Folclórico Mexicano de Nueva
York, la artista oaxaqueña arrancó con toda una declaración de
intenciones al empezar los primeros acordes de “Mezcalito” en el
emblemático Town Hall de Manhattan.Fiel a sus raíces, no
faltaron ni los sones jarochos de “Los Pollos” ni los sonidos de cumbia
de “Patria Madrina”, pero cuando el público se despegó por primera vez
del asiento fue con “Fallaste Corazón”, esa ranchera del gran José
Alfredo Jiménez con la que volvió a hacer gala de su exquisita voz.Con
el público ya metido en el bolsillo, Downs hizo un hueco en su
espectáculo para recordar a los millones de migrantes que se juegan la
vida a lomos de “La Bestia” rumbo a EE.UU., interpretando “Tren del
Cielo”, uno de los temas incluidos en “Raíz”, su más reciente
colaboración con Niña Pastori y Soledad Pastorutti.Los sonidos
de su tierra oaxaqueña se hicieron presentes con “La Cumbia del Mole” y
recorrió otros de los grandes éxitos de su último álbum de estudio,
“Pecados y Milagros”, que le permitieron mostrar su faceta más
comprometida en “Zapata se queda” y su vena más seductora en “Cuando me
tocas tú”.Hija de un profesor estadounidense y de una cantante
mixteca, Lila Downs fusionó durante casi dos horas los sonidos de los
boleros y las rancheras con la cumbia y el jazz en una noche de
homenajes al mezcal y el maíz en la que volvió a lucir sus raíces
indígenas y en la que habló brevemente sobre la violencia en México.También
tuvo tiempo de regalar a la platea una versión desgarrada del
“Cucurrucucu Paloma” que arrancó los aplausos de la gente, al igual que
con “Cruz de Olvido”, el tema que eligió para homenajear a la
desaparecida Chavela Vargas, otra gran dama de la canción mexicana que
esta semana habría cumplido 95 años.Los agudos característicos
de Downs resonaron en las paredes del Town Hall con los primeros versos
en nahuatl del poema indígena “Xochipitzahuatl”, todo un regalo para los
oídos que estremecieron al público antes de dar paso a “Palomo del
Comalito”, un himno al maíz y las mujeres que amasan las tradicionales
tortillas mexicanas.Dirigiéndose al público indistintamente en
inglés y español, la artista oaxaqueña invitó a pasearse por el norte de
su país en “La Madrugada”, y a hacer un recorrido por la Ciudad de
México y su Templo Mayor en “Mano Negra”, con el que tuvo ocasión de
recordar el Día de los Muertos.Ataviada con un llamativo traje
de los colores característicos de su tierra, Lila Downs se enfundó en un
rebozo cada vez que la gente le pidió a gritos que se arrancara por
rancheras, en una noche mágica en la que no dejaron de sonar los sonidos
de los acordeones, las guitarras y las trompetas.Y después de
casi dos horas de concierto, en las que volvió a demostrar por qué su
nombre es sinónimo de éxito garantizado en un directo, se despidió con
“La Llorona” y “Tacha” para cerrar una actuación en la que no faltaron
los espontáneos que se acercaron al escenario para regalarle flores.
TJ
Lila Downs pone a bailar a los neoyorquinos en una noche mágica en Town Hall
Los sonidos de su tierra oaxaqueña se hicieron presentes con "La Cumbia del Mole" y recorrió otros de los grandes éxitos de su último álbum de estudio
Fuente: Internet