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Casa de Pedro Infante en proceso de recuperar antiguo esplendor

Tras cinco años de lucha, el inmueble ha dejado de ser un lastre para la zona, como lo fue durante casi cinco decenios de abandono y de saqueos

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Mérida.-
Transformada en hotel desde hace más de 50 años, la casa en la que habitó el
actor y cantante Pedro Infante en esta capital es punto de referencia obligada
en la memoria colectiva de los meridanos.
De ellas
se derivan las anécdotas y mitos atribuidos al ?Ídolo de México? por la buena
vecindad que siempre practicó.
La lucha
por convertirla en un ?hotel cultural? desde hace cinco años parece ser lenta,
no así las promesas de darle un nuevo esplendor a lo que fuera la casa
principal, además del gimnasio y estudio del malogrado artista, característica
de la arquitectura de San Ángel, en el Distrito Federal.
Ubicada
en la avenida Itzáes, entrada a la capital yucateca y a unos cuantos minutos
del aeropuerto internacional de Mérida, el Boulevard ?Pedro Infante?, nombre
actual del hotel, es sinónimo de historias relacionadas con un Pedro peluquero,
beisbolista, caritativo, pero también rodeado siempre de mujeres hermosas que
lo visitaban.
Tras
cinco años de lucha, el inmueble ha dejado de ser un lastre para la zona, como
lo fue durante casi cinco decenios de abandono y de saqueos, en los que bajo el
nombre de ?Alfonso García? fue sinónimo de fiestas y bacanales, así como de un
hotel ?de paso?.
Un
pequeño anuncio en la fachada, da cuenta del nombre del centro de hospedaje
?Pedro Infante?, pintado en azul y shedrón, lo que lo hace más visible, así
como su arquitectura similar a la que empleaban estos sitios en la década de
los 80.
La pared
que da frente a la recepción, guarda con celoso mutismo los secretos y amores
de Pedro Infante, como de quienes se han hospedado en ellas, en un espacio de
100 metros cuadrados, destacándose un ventanal que aún conserva su originalidad
y desde el cual el hijo de Guamúchil, platicaba largas horas con sus vecinos.
Un amplio
estacionamiento rodeado de innumerables habitaciones, sepultó las hondas raíces
de decenas de árboles frutales que habían en la casa de Infante, notoria en la
zona de antaño por su extensión ?media manzana- y porque desde ahí “Pepe
el Toro? vocalizaba para sus ?Chorreadas?.
Un
pequeño pasillo conduce a un segundo conjunto de habitaciones, en tanto un
letrero con un collage de fotografías que sirvieron para entronizar al actor a
la inmortalidad, dan cuenta de un edificio ?modernista? de la década de los 50,
donde Pedro hacia ejercicio y vocalizaba, pero que hoy sirve de ?galería?.
Un
televisor, un sillón y un pedazo del avión en el que perdió la vida, son los
únicos objeto originales que se encuentran en esta galería, en cuyo interior se
pueden apreciar carteleras, fotografías, portadas de discos.
Sobre
esta galería se puede apreciar un segundo piso ?construido por los propietarios
del hotel- y desde donde se admira mejor la piscina que solía utilizar el hijo
adoptivo de Mérida, y cuyos únicos cambios en ella han sido sus pisos.
Unas
escaleras escondidas frente al estudio de Pedro llevan a uno de los sitios más
místicos de su casa, el sótano, donde el Ídolo de México guardaba su auto
Mercedes Benz y su moto Harley Davidson ?esta última desapareció el mismo día
que su famoso conductor.
Este
sitio, cuya entrada estaba sobre la calle 73, permitió a Pedro Infante llegar a
su casa en forma directa del aeropuerto sin ser visto, mientras que algunas de
sus amigas o conquistas salían por la puerta principal.
Fue en
este sitio donde velaron a Pedrito la tarde-noche del 15 de abril de 1957, ya
que al día siguiente, muy de mañana su cuerpo fue enviado a la capital del
país.
Para la
promotora cultural, y encargada de rescatar el sitio, Bekina Fernand fue la
buena vecindad de Pedro Infante, la que hizo de este sitio uno de los más
emblemáticos de la capital yucateca, pese a que entonces su acceso era difícil
por carecer de servicios básicos, más que una calle petrolizada que lo llevaba
a los hangares de TAMSA.
En su
diseño original, existía un pequeño camino curvo que daba al acceso a las
habitaciones principales, el cual, cuando se encontraba Pedro, siempre estaba
abierto, por ello muchas personas se acercaban a platicar con él, algo que le
gustaba mucho.
Desde el
ventanal, Pedro platicaba con sus amigos de la zona o salía a sentarse bajo
éste; era común que muchas personas le vinieran a pedir para la medicina, a los
muchachos los apoyaba a veces con su sola presencia en algún baile que
organizaba para recaudar fondos para alguna causa.
?Frente a
la casa de Pedro Infante se encontraba el rastro municipal y un parque de
beisbol donde jugaban los trabajadores, por lo que cruzaba lo que es hoy la
avenida Itzáes y jugaba con ellos por largo tiempo?, comentò.
En esta
casa, explicó, sabemos que la única de las mujeres de Pedro Infante que vivió
en ella fue Irma Dorantes; sin embargo, con frecuencia recibía a mujeres muy
hermosas, según los propios vecinos se veía a Silvia Pinal, a Lilia Prado, pero
también a sus grandes amigos como Ismael Rodríguez.
Pedro
Infante pasaba largas temporadas en esta casa, la cual siempre tenía una
intensa actividad. A su interior se podía escucharle ensayando en el
estudio-gimnasio; también hacía mucho ejercicio, pero este era más de esfuerzo
que con aparatos, por ello gustaba de nadar mucho, por ello el tamaño de la
piscina.
Con
frecuencia Pedro abría las puertas de su casa para que los niños disfrutaran la
piscina, pues imaginémonos en esa época un espacio como este (con el calor de
Mérida); también solía sacar el mismo la manguera para compartir el agua, pues
esta zona carecía de servicios básicos.
Tampoco
era muy difícil saber cuándo Pedro Infante llegaba o salía de su casa rumbo a
los hangares, pues siempre utilizaba su Harley Davidson; salía del sótano de la
calles 73 y daba la vuelta entre piedras, hasta llegar a la calle petrolizada.
Poco
tiempo después de su muerte, la casa fue vendida a un empresario que la
convirtió en hotel, sin embargo éste se la heredó a su hijo que prosiguió con
el proceso de saqueo que había iniciado ?gente cercana?, representante y
promotores de Pedro Infante.
Durante
unos 50 años la casa se fue deteriorando. El sitio donde fue velado ?el sótano-
fue primero un cineclub y posteriormente convertido en un bar. Durante muchos
decenios fue conocido como un hotel de paso, en el que Alfonso García hijo
hacía fiestas privadas con todo tipo de excesos.
Desde
hace unos cinco años, el hotel pertenece a dos familias que se han propuesto
recuperar el sitio -por lo pronto ha dejado de ser un lastre para la zona- y la
idea es que sea un sitio de referencia cultural durante todo el año y en
especial se recuerde al ?Ídolo de México?.
?Existe
un proyecto para rescatar de manera integral las habitaciones que utilizó;
lograr convertir en una extensa galería su gimnasio, así como transformar el
sótano en un espacio de encuentro cultural en honor a Pedrito Infante, que a un
vive en el recuerdo de muchos de esos niños y en las historias que contaron de
él los abuelos?, finalizó.IN

Fuente: Internet

Fotografía de perfil de Liz Douret

Liz Douret

Editor de Contenidos

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