Los Mochis, Sinaloa. Para participar en el pacto nacional del maíz y abaratar en un 5 por ciento el precio de la tortilla, necesitan estímulos del gobierno federal; de lo contrario no podrán sumarse porque no están en condiciones de vender la cosecha por debajo de sus costos, afirmó el presidente de la Asociación de Agricultores del Río Fuerte Sur, Luis Xavier Zazueta Ibarra.
Debes leer: Industria de la Masa y la Tortilla en Sinaloa, a favor del Acuerdo Nacional del Maíz, pero con subsidio
Comentó que sin los productores que aportan la materia prima no funcionará ese plan a favor de la población, porque es indispensable la rentabilidad en el campo para seguir subsistiendo, ya que si deja de ser negocio, de manera natural abandonarán la siembra del grano.
“Y la verdad es que ese pacto en particular no se puede dar si no existimos nosotros los productores y las condiciones nacionales, como se ha venido a través de los años, nos dejan en una posición muy comprometida, entonces tiene que entrar a apoyarnos el gobierno federal y cómo se apoya, con incentivos económicos”, precisó.
Zazueta Ibarra recordó que hace tres años el maíz se vendió en siete mil pesos por tonelada y se elevó el precio de la tortilla por el impacto de los costos en los industriales de la masa, por lo que los ajustes que se ocupaban se hicieron en su momento y ahora que ha disminuido la cotización del grano, les quedó un margen de utilidad como para integrarse en el abaratamiento de su producto.
Manifestó que la firma del Pacto Nacional del Maíz realizada la semana pasada es positiva para la población, pero no debe de ser en detrimento del sector primario que no está en condiciones de sacrificar su rentabilidad.
Te sugerimos: Productores no asumirán la baja en el precio de la tortilla; habrá rentabilidad, aclara la Caades
Expresó que los programas de gobierno se han enfocado a respaldar a los productores de cinco a 10 hectáreas, y eso lo avalan, pero en lo que están de acuerdo es en el abandono a la agricultura comercial porque son los que tienen capacidad de alcanzar la soberanía alimentaria que busca la autoridad.