Guasave, Sinaloa. Las trillas de frijol en Guasave no están dando los números que los productores esperaban, aunque el grano sale con buen tamaño y color, los rendimientos en campo se están quedando cortos frente a la meta de dos toneladas por hectárea, nivel que el sector considera indispensable para que el cultivo deje utilidad.
Al respecto, el presidente de la Rama de Producción de Frijol de la Confederación Nacional Campesina (CNC), Alfredo Rosales Gámez, explicó que la mayoría de las parcelas anda entre una tonelada y media y dos toneladas por hectárea. Atribuyó este comportamiento a las condiciones climáticas irregulares que se presentaron en etapas clave del desarrollo del cultivo, con contrastes marcados de temperatura que favorecieron la presencia de plagas
“Queremos que el frijol no baje de las dos toneladas para poder decir que es un cultivo rentable; las aplicaciones extras que tuvimos que hacer por plagas y enfermedades elevaron la inversión y, desafortunadamente, el precio no muy halagador nos está bajando la utilidad”, expresó.
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Detalló que, aunque existen parcelas que superan las dos toneladas por hectárea, también hay otras que apenas alcanzan entre una y una y media toneladas. Será después de la primera quincena de febrero cuando se pueda establecer un promedio más preciso del comportamiento general de la producción en el estado.
Rosales Gámez precisó que las altas temperaturas durante el día y el descenso marcado por las noches favorecieron la proliferación de plagas e infecciones, desde insectos defoliadores y chupadores hasta hongos en la raíz, lo que obligó a reforzar las aplicaciones y elevó los costos de producción.
A pesar de ello, destacó que el frijol presenta buen tamaño y color, condiciones que podrían favorecer su comercialización. Sin embargo, advirtió que de poco servirá la calidad si el precio no compensa la inversión realizada en el campo.
Recordó que desde el inicio del ciclo se planteó no rebasar las 70 mil hectáreas sembradas para evitar una sobreoferta que presionara el mercado. Actualmente, la superficie ronda las 55 mil hectáreas, lo que incluso podría derivar en un déficit del grano.
En ese contexto, el dirigente consideró que el precio no debería ubicarse por debajo de los 30 pesos por kilogramo, a fin de permitir que los productores al menos recuperen su inversión y mantengan la actividad en el siguiente ciclo.
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¿Por qué las dos toneladas por hectárea son clave para los productores?
Porque con rendimientos menores a ese nivel, y ante el incremento en costos por plagas, insumos y aplicaciones adicionales, el margen de utilidad se reduce considerablemente. Alcanzar o superar las dos toneladas permite cubrir la inversión realizada y obtener una ganancia que haga viable continuar sembrando en el siguiente ciclo.