México. Google ha puesto punto final a uno de sus proyectos más ambiciosos: el Privacy Sandbox. La compañía confirmó el 17 de octubre de 2025 que no eliminará las cookies de terceros de su navegador Chrome, como había prometido desde 2019, y en su lugar ofrecerá nuevas herramientas para limitar su uso. Con ello, se cierra una etapa de seis años en la que el gigante tecnológico intentó —sin éxito— conciliar la protección de datos personales con el modelo de negocio publicitario en línea.
El objetivo inicial era transformar la forma en que se rastrea la actividad digital. Las cookies de terceros, empleadas por empresas publicitarias para seguir a los usuarios entre sitios web, serían sustituidas por un sistema que agrupara intereses de forma anónima. Sin embargo, la propuesta se estancó entre presiones regulatorias y el rechazo de la industria, que temía un impacto económico significativo. “Los usuarios podrán elegir la mejor opción en la configuración de privacidad y seguridad de Chrome”, explicó Anthony Chavez, vicepresidente de Privacy Sandbox, al anunciar la cancelación definitiva del proyecto.
¿Por qué Google abandonó una iniciativa que prometía mayor privacidad?
El plan enfrentó obstáculos por ambos flancos. Los anunciantes consideraron ineficaz el nuevo modelo para medir resultados, mientras que las autoridades antimonopolio advirtieron que podría reforzar la posición dominante de Google al concentrar aún más control sobre la publicidad digital. La falta de consenso y los riesgos legales llevaron a la compañía a retroceder.
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Para los usuarios, el panorama apenas cambia: las cookies de terceros seguirán operando y la recopilación de datos continuará siendo la base del internet “gratuito”. Aunque Chrome incluye opciones para limitar el rastreo, la verdadera protección depende del propio internauta. Elegir navegadores que bloqueen cookies, borrar el historial y revisar los permisos sigue siendo la forma más efectiva de resguardar la privacidad en la red.