Guasave, Sin.- Noches enteras sin poder conciliar el sueño es lo que han padecido desde hace siete años en la casa de la familia Toyota Espinoza, tras la desaparición forzada en el año 2009 del hijo mayor junto con ocho guasavenses más ocurrida en la ciudad fronteriza de Nuevo Laredo, Tamaulipas.Desde hace 4 mil 515 días, Oswaldo Toyota y su madre Dora Espinoza han tenido que sobrellevar la dolorosa angustia de no saber nada del paradero de Eduardo, el ingeniero en electrónica que junto a una cuadrilla de trabajadores fueron presuntamente plagiados por integrantes del crimen organizado que operan en el norte de México, adonde se fueron a laborar para una empresa de radiocomunicación.El hijo menor de la familia Toyota Espinoza ha llevado a cabo desde hace siete años una búsqueda hasta el momento infructuosa junto con los familiares de los otros ocho guasavenses desaparecidos en Tamaulipas, un caso que ha trascendido a nivel nacional.?A siete años de desaparecidos los muchachos, mi mamá a veces no puede dormir en las noches, tiene que tomar pastillas, y así están todos los familiares.?Es un estrés muy fuerte porque pues no sabes si están vivos o están muertos; es muy estresante todo eso?, manifestó.Toyota Espinoza recuerda que el 20 de junio de 2009 recibieron una llamada de su cuñada para informarles que su hermano y su grupo de trabajadores, quienes fueron contratados por varios meses para instalar redes de comunicación para la empresa Nextel, habían sido sustraídos de los cuartos que habitaban en la calle Chihuahua, de la colonia Guerrero, de Nuevo Laredo.Se presume que un cártel se los llevó con la finalidad de que les instalaran redes clandestinas de radiocomunicación.La violenta privación ilegal de la libertad de los sinaloenses en territorio tamaulipeco ocurrió en el momento más álgido de la guerra que emprendió el expresidente Felipe Calderón contra la delincuencia organizada y que detonó las desapariciones forzadas en casi todo el país.?Era un trabajo por varios meses, así que pues tuvieron que ir a trabajar y desgraciadamente pasó eso. A mi cuñada le hablaron los ingenieros de Nextel porque habían ido a supervisar las obras a Nuevo Laredo y no los encontraron, solo el departamento todo desparramado?, señaló.Oswaldo, su madre y el resto de los familiares de los otros guasavenses desaparecidos, conservan la esperanza de verlos llegar a sus casas sanos y salvos, aunque acusan que son escasas las investigaciones que se han realizado por parte de las autoridades federales para esclarecer el caso.?Han encontrado mucho equipo de radiocomunicaciones en los últimos 10 años y es una esperanza eso de que probablemente estén vivos, de que lo tengan trabajando haciendo red para el crimen organizado, no perdemos la fe?, asegura en entrevista realizada en céntrico sector de la ciudad.Sin embargo, Oswaldo también está consciente de que el desenlace sobre la desaparición de su hermano y sus compañeros puede ser el que menos desean, pues las autoridades de aquella entidad cuentan con cerca de 40 cadáveres hallados en 2009, con los cuales se están cotejando pruebas de ADN.Junto con Eduardo Toyota, de entonces 43 años, fueron ?levantados? Julio César Ochoa Romo, de 20 años, originario de El Amole; Víctor Romero Perea, de 34, de Palos Verdes; Marcelino Leal Moreno, de 33, de Río Viejo; José Hugo Camacho Fierro, de 37; Roberto Gutiérrez Medina, de 33; Constantino García Jiménez, de 46, y los hermanos Carlos y Ricardo Peña Mejía, de 31 y 30 años, respectivamente, vecinos de esta ciudad.Se estima de acuerdo a organizaciones no gubernamentales que en México alrededor de 27 mil personas se encuentran desaparecidas, por lo que este 30 de agosto se conmemora el Día de las Desapariciones Forzadas, un delito que sigue reinando en el mundo de la impunidad.mg
Viven siete años de insomnio familiares desaparecidos
A pesar de la angustia permanente en la que están inmersas, las familias de nueve guasavenses desaparecidos en 2009 en Nuevo Laredo, mantienen la esperanza de que regresen con vida
Fuente: Internet