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VIDEO: ‘¡200 mil pesos o lo mato a la…!’: La crónica de una extorsión

“Sin hacer alboroto, sin decirle nada a nadie y sin meter a terceras personas”, intimidan a su víctima para que les deposite lo que tengan, a cambio de su hijo

Guasave, Sin.- ¡Deme 200 mil pesos o lo mato a la v…!, se escucha gritar al otro lado de teléfono mientras la víctima cuestiona una y otra vez, ¿Cómo está Juan?. Es la crónica de una extorsión telefónica, de esas que aún están dando resultado para muchos delincuentes al momento de que toman la llamada.

Cuando la víctima descolgó su celular al ver un número con lada del estado de Puebla en la pantalla permitió que el hombre del otro lado del teléfono le diera indicaciones, segura de lo que haría y a sabiendas de que no es casada ni tiene hijos, le siguió el juego.

“Tranquilízate mija, tranquilízate”.

-“¿Dónde está Juan?”

-“Tu dame la cantidad de 200 mil pesos, ¿Cuentas con ellos o lo mato a la v…, mija?. Así como dice Juan yo me doy cuenta de que no cuentas con grandes cantidades, ¿Con cuánto dinero cuentas mija?”.

-“No sé señor ocupo checar a mi esposo para ver cuánto puede conseguir pero…”.

-“Mira mija no me hagas un pin… alboroto, con ¿cuánto dinero cuentas ahorita?, ¿cuánto dinero tienes ahí a la mano?”, le insistía el delincuente.

En la conversación el hombre con voz fuerte le hablaba de inicio de Juan buscando coincidir con alguno de los familiares de cualquiera que contestara la llamada telefónica que hizo quizá desde algún penal del estado de Puebla, por ser esta la lada, sin embargo, se topó “con pared”, pues a quien él creía la víctima fue su “verdugo” y así lo confirmó en la última parte del encuentro virtual.

“Ahorita con ¿quién te encuentras, con quién más estás?”.

-“Estoy sola”.

-“Mira mija si tú me das tu palabra de que puedo confiar en ti de que no le vas a decir nada a nadie puedo confiar en ti y te puedo aceptar el poco dinero que tu tienes ahorita y no le voy a hacer nada ni le voy a tocar ni un chin… pelo a tu hijo”.

-“Oiga una pregunta”.

-“Si”.

-“¿Todavía hay gente que cae en esto?”.

-“Ajá todavía mija”.

-“Ah pues yo no, adiós”.

-“Yo pensé que ibas a caer tú o chin… a tu ma…”.

-“Adiós”, finaliza.

En la conversación el delincuente pedía a la víctima que le diera lo que tuviera mostrándose hasta un poco empático con la situación económica por la atraviesan las familias, luego el siguiente punto, asegurarse de que no le diría absolutamente a nadie, que sólo se encargaría de hacer el depósito en las condiciones en las que le indicara.

(EM)

Fuente: Línea Directa

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