Culiacán, Sin.- Enfermarse de COVID-19 es sentir un dolor intenso en todo el cuerpo, hasta en la cara, dificultad para respirar, días con fiebre e insomnio por el temor a dormir y ya no despertarse, manifestó Anabel Ramírez, de 47 años de edad, sobreviviente de esta enfermedad.
Platicó a Línea Directa que durante sus días enferma acudió en tres ocasiones al IMSS en Culiacán, sin embargo, no la ingresaron al hospital porque para ello debería traer una hiperventilación menor de 90 y a pesar de todo el malestar que presentaba y la dificultad para respirar, no fue atendida, por lo que se tuvo que atender en clínica privada, donde gastó alrededor de 90 mil pesos en su tratamiento y el de su hijo de 20 años que también se contagió.
“Cuando me hice la tomografía me salió pus y me salió sangre coagulada, en los divertículos de los pulmones, no entra nada de aire, entonces quieres jalar aire y sientes que se te va la vida y a eso súmale dolor, dolor, dolor de cuerpo intenso, ojos, cara”, dijo.
La trabajadora de una empresa de fármacos, expresó que un doctor particular le envió un tanque de oxígeno para poder respirar, que le costó 5 mil pesos y solo le duraba tres horas, le suministraron antibiótico de alto espectro, tomó unas gotas para poder dormir, pues tras siete días sin poder hacerlo por el temor a morir pidió ayuda a un doctor, quien le suministró medicamento para poder descansar, le aplicaron una inyección que ayuda a “abrir” los pulmones y favorece el ingreso de aire, así como también un anticoagulante.
“Tuve un apoyo familiar, cada primo me mandó 10 mil pesos, ¿y los que no pueden?, yo me quedé endeudada, pero no me importa, vi la muerte de frente, me despedí de todos, yo con mi hijo, abrazados”, expresó.
Indicó que por parte de la Secretaría de Salud del Estado le estuvieron dando seguimiento a través de la línea COVID y le llevaron medicamento hasta su casa pero considera que esas medicinas no fueron suficientes, por ello tuvo que atenderse por otro lado.
Consideró que en general el sistema para atender a pacientes con esta enfermedad es deficiente, de acuerdo a su experiencia, por lo que opinó que hace falta que las autoridades de Salud preparen pabellones con 300 camas en donde ingresen a personas que pasan por esta enfermedad, donde los atiendan con tanques de oxígeno y los ayuden a respirar, de tal manera que no se esperen hasta que las personas estén a punto de morir para ingresarlos a los hospitales.