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¡Verídico! Papa Francisco le llamó por teléfono a Adriana, de Guasave, ¿Cuál fue el motivo?

¡Guasave está bendito! Es la historia de Adriana Jiménez, la mujer que ve a Dios todos los días y que su entrega ha sido motivo de una llamada del Vaticano

¡Verídico! Papa Francisco le llamó por teléfono a Adriana, de Guasave, ¿Cuál fue el motivo?

¡Verídico! Papa Francisco le llamó por teléfono a Adriana, de Guasave, ¿Cuál fue el motivo?

Guasave, Sin.- Aquel 27 de junio del 2020, la señora Adriana se había regresado de Ruiz Cortines para hacer una transferencia bancaria en su casa, cuando le sonó su iPad, en ese momento el estrés lo tenía al tope, un enfermo de COVID-19 requería de medicamentos que no habían podido conseguir y que le mandarían desde La Paz, Baja California, tres veces rechazó la llamada que le ingresó de un número oculto.

Pero el sonido insistía, ahora a su número fijo, por lo que para entonces su enojo pensando que se trataba de extorsionadores, la llevó a descolgar y responder con voz fuerte: “Bueno, ¿Quién habla?”, le dijo.

“Señora Adriana”.

“¿Quién la busca?”, le replicó, lo siguiente la dejó helada. Era el Papa Francisco.

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“Señora Adriana, se cortó el teléfono, volveré a llamar”.

“Gracias Padre, gracias, pida por nosotros para que podamos seguir haciendo la obrita, ahorita a causa de la pandemia no hemos podido ir al reclusorio”.

“Yo voy a rezar por ustedes y ustedes recen por mí. Y no sé cómo agradecerle…”, se escucha mientras el teléfono cuelga.

En ese momento la llamada se vio de nuevo cortada, en palabras de Mario Bergoglio, interpretó que el “maligno” no quería permitirles la comunicación pero que insistiría, en varias ocasiones retomó hasta que ya fue imposible hacerlo, la señora Adriana, a quien muchos jóvenes llaman “mamá”, se lo guardó, sólo lo dijo con sus más allegados.

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Es la historia de Adriana Jiménez, a quien la vida la ha golpeado donde más duele, con su familia, a raíz de la muerte de su esposo y su hijo, asesinados con un año de diferencia en las mismas fechas y en las peores condiciones, se ha entregado su servicio a Dios, al más necesitado y a la salvación de aquel a quien sus actos los han condenado.

“Señora Adriana y se corta la llamada, me vuelve a llamar. ¿Quién le llama? Pero yo ya molesta, ‘Soy el Papa Francisco’, y yo: ¡ach!. Me shockeé y empecé a brincar como chapulín en la cocina, y yo decía, ay no, no, no y me decía él, -sí, sí, sí soy, sí soy’…Yo nunca lo vi personal, así lo vi, Guasave va a estar bien, era demasiado lo que yo había gastado pero el gesto de la gente y los ojos de agradecimiento esos no los cambias por nada, ahí sí que ves a Dios todos los días”, expresó.

Un día fue contactada por un sacerdote que forma parte de la Fraternidad Penitenciaria en México para hacer labor social, era ir y enfrentarse con quienes están privados de la libertad por delitos graves, ahora el orgullo más grande es que la llamen mamá. Ese fue el motivo de la carta que escribió Adriana al Papa Francisco, para pedirle sus oraciones por el programa que pretendían cerrar, lo hizo a través del sacerdote Mario Picech, quien estaba a principios del 2021 en Italia, y fue el enlace para entregarla en el Vaticano.

“Yo no tenía problemas en mi reconciliación, enfrentarme con esas personas y conocer el otro lado de la moneda. Hay una historia de vida tan triste detrás de ellos, no sabes lo que es estar llorando enfrente de ellos contigo y abrazarlos y decirles: tranquilos, yo te perdono y Dios te perdona. Es un llanto, víctima y victimario que te rompe. Me daban la bendición, me pedían la bendición, era la mamá la que estaba ahí”, dijo.

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La sacudida para mamá Adriana fue muy grande, aunque su razón no puede aún entender lo que pasó hace casi seis años, su corazón está en paz, por eso es que se decidió a hablar porque está segura de que hay mucha gente de bien, que quiere ayudar pero no sabe cómo y ella quiere servir de guía.

“Que tus muertes no sean en vano, haz algo, y yo le decía Señor, no te entiendo. Aquí está mi dolor, te lo dejo a ti porque yo no lo puedo cargar. Yo no puedo ver un Cristo crucificado y recuerdo cuando fui a identificar a mi hijo, es un enfrentamiento tan duro. Mi esposo muere en septiembre del 2014, en agosto del 2015 tuve un atentado, y en octubre del 2015 muere mi hijo. Yo no puedo entender la saña con la que lo mataron. Son muchas cosas las que han marcado mi vida, pero en ese dolor yo he encontrado paz para alguien más”, aseguró.

A la fecha, con la pandemia por COVID-19 que ha azotado a la población mundial, han emprendido una hermosa labor, ella y la doctora Érika Castro, están llevando atención a los necesitados y medicamentos gratuitos, algunos otros a bajos precios, además de que sabedores de la situación por la que también los familiares de los enfermos pasan en los hospitales, tienen años que llevan alimento a los que lo necesitan afuera del Hospital General de Guasave. ¿Quieres apoyar?

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Fuente: Línea Directa

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