Mazatlán,
Sin.- Manuel Millán es un hombre de 72 años y aunque a su edad muchas personas
ya se han retirado de la vida laboral, él continúa arrancándole los frutos al
mar, aunque a veces este le cobra caro cada especie que pesca.
Cuando
era joven pescaba a bordo de barcos camaroneros, y ahora trabaja en su lancha
que zarpa en las madrugadas desde la Playa Norte; llega casi siempre a las
10:00 de la mañana para vender el pargo, cochito y sierra, que por lo general
saca muy cerca de las tres islas o incluso hasta la zona de mármol o de la Isla
de la Piedra.
Pero
antes de salir a pescar debe haber sacado pequeñas lisas de la bahía que le
sirvan como carnada.
?Nada más
para carnada, es lisa chica; para pescar tengo lancha ahí en la playa norte.
Cochito, está saliendo uno que otro parguito, a veces hay sierra, trae uno muy
poquitas y así, a veces ni para la gasolina?, señaló.
Manuel ha
tenido grandes sustos en el mar, ha estado a punto de ahogarse en más de una
ocasión, pero no culpa al mar por ello, dice que es él quien ha cometido
imprudencias y que a pesar de ello le da más miedo la ciudad que el mar.
?Miedo me
dan los carros que me vayan a atropellar, en el mar no, ya sé de qué cuidarme;
ya ve ahorita cómo me fue, me quitaron los lentes con todo y cachucha, la ola,
nada más está, hallé porque flotan, ahí están los pescados?, dijo.
Este
pescador solitario tenía sólo dos meses de haber invertido 200 pesos en sus
nuevos lentes, así que ahora tendrá que ahorrar durante muchos días para poder
comprarse unos nuevos; a pesar de ello, está muy agradecido con el mar por
enseñarle muchas lecciones en la vida.
chg
Una vida en el mar?
Vive Manuel de lo que las aguas del Pacífico le dan, aunque a veces le cobran caro sacar de él sus frutos
Fuente: Internet