Guasave, Sinaloa. Lo que parecía un accidente sin importancia marcó el inicio de la prueba más dura para una familia guasavense de la comunidad de Las Moritas. Irving, el pequeño de apenas un año y nueve meses, se cayó, lo que le generó molestias en una piernita. Lo que se creyó sería algo pasajero, destapó una enfermedad silenciosa y devastadora: leucemia linfoblástica aguda.
Debes leer: ¡Corren por la esperanza! Anuncian para el 12 de octubre la Gran Carrera Ganac-Colegio Guasave
Con las lágrimas a punto de brotar de sus ojos, Yunibe narró la pesadilla que han vivido desde hace exactamente un año. Aquel 19 de septiembre del 2024 en que el diagnóstico fue confirmado después del aspirado de médula espinal, en menos de una semana su mundo se puso de cabeza.
“Yo lo llevé al doctor porque no se le quitaba el dolor de la piernita. Me dijeron que era inflamación del nervio, que no me preocupara, pero al día siguiente los estudios mostraron que tenía todo descontrolado: la sangre, las plaquetas. Me mandaron de inmediato al hospital”, relató la madre, quien aún revive con dolor ese momento que cambió su vida.
Irving necesitó transfusiones urgentes de sangre y plaquetas, y fue trasladado con premura al Hospital Pediátrico, tenían una hora y media para llegar después de estabilizarlo en el Hospital General de Guasave. “Fue como un balde de agua fría, porque mi niño estaba bien, jugaba, solo lo notaba más cansadito”, recuerda su madre.
Sigue la información del Norte de Sinaloa en nuestra sección especial de Línea Directa
El proceso no fue fácil: transfusiones constantes, quimioterapias semanales, piquetes en brazos y pies porque sus venas colapsaban. A pesar de todo, Irving se mantuvo con la inocencia y fortaleza propias de un niño, enfrentando cada tratamiento con valentía. Sus padres, gracias al acompañamiento de Ganac, en quienes ven una familia, han podido sostenerse a pesar del terrible diagnóstico.
Hoy la pesadilla aún no termina, pero hay un respiro de esperanza. Los médicos aseguran que ha respondido bien al tratamiento y actualmente se encuentra en la etapa de mantenimiento, con un 80 a 90 por ciento de probabilidades de recuperación.
“Gracias a Dios va muy bien, la doctora dice que está respondiendo de manera positiva”, expresó su madre con alivio.
Sigue leyendo: Aumenta matrícula escolar en el plantel 01 del Conalep en Los Mochis
La historia de Irving refleja la importancia de no ignorar señales que pueden parecer menores, el cansancio inusual, manchas en la piel o moretones frecuentes, pues en ocasiones esconden enfermedades graves que requieren atención inmediata.
Para su familia, cada día es una batalla, pero también un triunfo. El niño, que está por cumplir 3 años, continúa en vigilancia médica, mientras ellos mantienen la fe de que pronto podrán dejar atrás el peor capítulo de sus vidas.