Culiacán, Sinaloa. Ser policía en México no es tarea fácil, pero incorporarse a las filas siendo mujer, lo es aún menos. Sin embargo, para Mariana, Anayeli y Daniela, tres jóvenes cadetes de la generación 2025 de la Universidad de Policía de Sinaloa (Unipol), esta decisión se define en tres palabras: fuerza, capacidad e inteligencia.
En entrevista exclusiva para Línea Directa, estas futuras agentes comparten lo que hay detrás del uniforme: historias de vida, sacrificios personales y una convicción firme de servir a la ciudadanía en un ámbito históricamente dominado por hombres.
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Ingresar a la Unipol no solo es seguir una aspiración profesional o un legado familiar. También implica dejar a la familia en casa, adaptarse a una disciplina rigurosa y dedicar cuerpo y mente a una formación intensa. Para muchas y muchos cadetes, el plantel se convierte en un nuevo hogar, donde la rutina comienza antes del amanecer.
“Nos han dado nuestra oportunidad como mujeres para desempeñar lo que era normalmente para los hombres. Me siento muy orgullosa porque fue algo que quise desde pequeña, y ahorita que se me da la oportunidad, no pienso desaprovecharla. He desempeñado cosas que yo decía: jamás las voy a poder hacer, o no creo aguantar, y estoy sacando adelante cada día. Porque es día a día aquí”, compartió la cadete Anayeli.
- Mariana, Anayeli y Daniela, cadetes de la Unipol. Foto: Samuel Real
- Mariana, Anayeli y Daniela, cadetes de la Unipol. Foto: Samuel Real
- Mariana, Anayeli y Daniela, cadetes de la Unipol. Foto: Samuel Real
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Para las mujeres cadetes, el reto es aún mayor. Enfrentan no solo la exigencia académica y física de la carrera policial, sino también los estigmas que aún persisten: que la mujer pertenece al hogar, que debe ser cuidadora antes que servidora pública y que no es “lo suficientemente fuerte” para estar en las filas de seguridad.
Sin embargo, muestra de lo contrario, las tres entrevistadas, Daniela, Anayeli y Mariana, dejaron en casa a sus hijos, pero no sin respaldo. Su familia se convirtió en su impulso, en la red que las sostiene a la distancia y en la motivación para no rendirse.
“He tenido que dejar mi papel como mamá para poder venir a desempeñarme aquí, para cumplir con los requerimientos y tener las bases para poder llevar un buen desempeño dentro de la sociedad”.
-En tres palabras, ¿cómo describirías a una mujer que decide ser policía?
“Fuerte, capaz e inteligente”, compartió Daniela.

Daniela, Anayeli y Mariana en práctica de tiro impartida por la Unipol. Foto: Samuel Real
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Mientras la mayoría de la ciudadanía espera con ansias el fin de semana para descansar, los cadetes de Unipol lo anhelan por otra razón: volver a casa. Para ellos, los dormitorios y aulas de la Universidad son su espacio habitual. Ahí comen, duermen, entrenan y se preparan para el futuro.
Ser parte de esta nueva generación de policías no solo es prepararse para patrullar las calles o enfrentar situaciones de riesgo. Es formarse con valores, adquirir conocimientos jurídicos, entrenar el cuerpo y, sobre todo, transformar mentalidades.
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Cada una de estas mujeres representa un cambio. Son la muestra de que la seguridad pública no es terreno exclusivo de los hombres. Que la vocación no entiende de géneros. Y que, en cada uniforme, hay una historia de lucha, disciplina y sueños que se escriben día con día.
“Me siento muy orgullosa de mí misma, siempre supe que lo podía hacer, y el estar aquí es una satisfacción enorme. El recibimiento por parte de la Unipol es muy bueno, estoy muy conforme. Yo siento que desde ahorita me estoy preparando muy bien para el momento que yo esté en la calle”, agregó Mariana.
Anayeli y Mariana son cadetes que en poco tiempo se unirán a las filas de la Policía Municipal Preventiva de Culiacán, mientras que Daniela tomó un reto mayor al viajar desde Guasave hasta la base de la Unipol en la capital sinaloense, para después unirse a las corporaciones del municipio que la vio nacer.


