Mazatlán, Sin.- Han pasado 47
años, sin embargo, la historia se repite una y otra vez cada año, cada mes, en
cada uno de los estados y comunidades de todo el territorio nacional.
Algunas veces a gritos, otras más
en silencio y las más a pie, dejaron las aulas y los libros para desafiar al
sistema al expresar inconformidades, necesidades y denunciar injusticias, en
miles de manifestaciones en las que jóvenes sinaloenses han estado en pie de
guerra.
?Yo Soy 132?, las protestas de
1971, el caso Ayotzinapa son prueba de los intentos y alcances que han tenido
las voces de estudiantes; sin embargo, la fecha recordada por ser referencia en
el país continúa siendo el 02 de octubre, de 1968.
?Ya en la morgue, el encargado
presionó un botón y empezó a jalar las gavetas. Salió una primera en la que
había el cadáver de un joven como de diecisiete años, su tez ya estaba
amoratada. Al verlo me dio la impresión de que era el ‘Pichi’, porque yo los
veía a todos como si fueran míos, en cada cadáver creía reconocer a uno de mis
hijos’?, expresaron.
Sergio Octavio Valle Espinoza
termina de leer el apartado de ‘La Noche de Tlatelolco’, de Elena Poniatowska,
donde aparece el testimonio de su propia madre, Celia Espinoza de Valle.
La tarde-noche de aquel miércoles,
el catedrático de la UAS había acudido a la Plaza de Las Tres Culturas para
informar a su madre sobre el estado de su hermano.
En ese entonces rondaba los 16
años; sin embargo, es testimonio vivo de la tragedia, que asegura se asemeja al
‘holocausto’.
?Llegaron una tanquetas y empezó
a dispararse, unas como dos horas de puras balas y ya después se oían los
gritos de los heridos, mucha gente pidió auxilio. Yo vi cadáveres como eran
llevados en camillas y mucha gente desnuda. Mucha gente que ya no se movía. A
mí sí me consta que hubo muertos, que hubo desparecidos?, declaró.
El estruendo de las balas, los
bayonetazos, los gritos que clamaban auxilio, dolor y coraje se mantienen como
una película permanente en la memoria de quienes sobrevivieron a la masacre.
Para ellos, ni los juegos
olímpicos, ni la lluvia, pudieron borrar la sangre derramada por el sin número
de caídos.
Ante los ojos del cuerpo docentes
de universitarios, la historia marca escenas que al pasar el tiempo han
evolucionado usando ahora los avances tecnológicos en vez de pancartas, mantas
y pinta de bardas para hacer ?escucharse?, sin dejar de tener como sombra a la
represión.
?Cualquier manifestación tendría
que ir más allá del simple acto de quejarte o de escribir en Facebook o en
Twitter, tendría uno que salir uno a la calle. El gobierno sigue teniendo una
actitud represora es como si cada gobierno federal, tuviera sus muertitos en el
desván?, expresó Jorge Abel Guerrero, maestro de la FACISO.
Aun cuando las redes sociales
como Facebook y Twitter fungen como plataformas de expresión, hay quienes
aseguran que nada más dará la fuerza a un movimiento, como salir a la calle,
tratando de contagiar y hacer equipo con el resto de la ciudadanía, en las que
aquel pasaje de la noche de Tlatelolco ha sido transmitido por generaciones,
manteniendo viva la indignación de un 02 de octubre.AR
Tlatelolco: El precio de ser Joven y Revolucionario
A lo largo de cuatro décadas los movimientos estudiantiles han evolucionado, sin perder la esencia de una postura demandante ante el sistema, cargando consigo a la represión.
Fuente: Internet