Mazatlán, Sin.- Con lágrimas en los ojos y un nudo en la garganta, pobladores de El Habal de Copala, La Petaca y Pánuco narraron los días de ?infierno? que vivieron previos a tomar la decisión de dejar sus viviendas en la sierra de Concordia, luego del asesinato de sus hijos, motivo por el que huyeron.María del Consuelo ?N? actualmente vive con la esposa de su hijo asesinado, quien le fue arrebatado de manera violenta por un grupo desconocido de personas, una de las razones por las que abandonó junto con otros cuatro congénitos la población, dejaron atrás sus pertenencias, animales y una parcela de la que subsistían.?Porque yo le marcaba y le marcaba a mi hijo y nunca me contestó y dejamos todo, animales y más cosas, nomás lo que pudimos agarrar, pues tenemos miedo, ¿pero, alguien los amenazó? No, nadie, nadie. Nomás porque llegaron y agarraron a mi hijo, pues yo tengo miedo que lleguen y agarren a otro?.Andrés ?N?, quien dejó la comunidad de La Petaca al enfrentar una situación de violencia similar con el asesinato de su yerno, por seguridad de su esposa y sus hijas prefirió emigrar a Mazatlán y rentar una vivienda, ya que no tiene el interés de regresar a su pueblo, a pesar de que por su edad le había sido difícil conseguir trabajo.?Pues mire a un yerno mío lo mataron, lo descabezaron y a ese no le encontraron la cabeza y así lo sepultaron, yo tengo 74 años. Ya para mí es difícil, pero pues tenemos que hacer la lucha, tenemos que buscarle y pues aquí andamos sufriendo?, dijo.Viviendo de ?arrimada? con una hermana que radica desde hace algunos años en Mazatlán, Margarita ?N? hoy sobrevive de la venta de nopales por las calles de la colonia Rincón de Urías, porque piensa quedarse en el puerto hasta que la violencia y las autoridades le permitan regresar a su comunidad.?Ya ve que la gente lo anda asustando a uno y como luego dice el dicho, vale más correr y no quedar. Yo me puse y compre una cubeta de nopales y la estoy vendiendo para sacar de perdida pa? las tortillas, pues yo deje mis cositas, mi casita así con cositas, pues uno de pobre que pueda tener?, manifestó.Más de 120 familias de diversas comunidades comenzaron a dejar en julio pasado su patrimonio hecho en años, a raíz de la presencia de grupos delictivos en la región serrana, principalmente en Chirimollos y La Petaca, sucesivamente se le unieron habitantes de la Mesa del Carrizal y Potrerillos. JB
?Tengo miedo que lleguen y me maten a otro hijo?
La violencia y el asesinato de familiares orillaron a decenas de familias a dejar sus pertenencias en la sierra
Fuente: Internet