AFECTACIONES

“¡Ay, se me cayó el porche!”: Vientos de “Pamela” afectan vivienda de doña Wilfrida, en Mazatlán

Al salir de su casa, la señora Wilfrida López volteó a ver la fachada de su vivienda y se llevó un gran susto porque un árbol fracturó la barda frontal de su vivienda y la dejó a punto de desplomarse

“¡Ay, se me cayó el porche!”: Vientos de “Pamela” afecta vivienda de doña Wilfrida, en MazatlánCréditos: Rubén González
Escrito en SINALOA el

Mazatlán, Sinaloa.- Más que agua, las fuertes ráfagas de viento tras el paso del huracán “Pamela” derribaron decenas de árboles, postes, cables de energía eléctrica y hasta anuncios espectaculares, pero, uno de los casos más graves y de gran sentido social, es el de la señora Wilfrida López.

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La mazatleca, quien este miércoles al salir de su casa por la mañana, después de una noche temerosa ante el “rugir” de los fuertes vientos y pronósticos por el mal tiempo, recogió una lámina que había salido volando de su porche y al voltear a ver la fachada de su vivienda se llevó un gran susto porque un árbol fracturó la barda frontal de su domicilio y la dejó a punto de desplomarse.

En entrevista para Línea Directa, la señora Wilfrida, dijo que al darse cuenta de lo ocurrido le expresó a su hija: “¡Ay se me cayó el porche!”. Mientras, su esposo, al ver el peligro que se corría porque el viento no cesaba en ese momento no le quedó otra opción más que amarrar el árbol con una soga para que no tumbara la barda y lo empezó a cortar con un machete.

“En la mañana que salí ya estaba caído eso. Desde cuando reporte el árbol para que me lo cortaran y nunca vinieron; y ahorita como la voy a levantar (la barda) y toda la lámina está doblada ahí. Estuvieron fuertes los vientos y no me di cuenta hasta en la mañana que salí; me dijo mi hija “Ama se voló una lámina”, y salí por la lámina y ya vi, dije; “¡ay se me cayó el porche! ¡Ay, le dije yo!”, contó la afectada.

La señora Wilfrida López, y su esposo, son adultos mayores, viven sobre la calle Héroes de Nacozari, en la casa marcada con el número 48 de la colonia Klein, con ellos se encuentra una de sus hijas.

Tras la pérdida, lo que piden es la ayuda inmediata de las autoridades para que les apoyen a cortar el árbol porque la barda está a punto de desplomarse.

Sin embargo, lo preocupante para ellos es que no saben cómo le harán para poder rehabilitar la barda debido a que viven con recursos limitados, no obstante, que están agradecidos de que tienen vida y salud.