Guasave, Sinaloa. El crujir de las paredes y el sutil pero prolongado vaivén de los techos transformó una tarde ordinaria en un episodio de alarma colectiva. El sismo de magnitud 6.1 que sacudió las costas de Guasave este martes no solo movilizó a los cuerpos de seguridad, sino que dejó a cientos de ciudadanos con crisis nerviosas, náuseas y una persistente confusión que atribuían al vértigo o al paracetamol que previamente habían consumido.
Ya superado el susto y a manera de chascarrillo, el humor propio de los guasavenses salió a relucir cuando narraban las historias vividas en los espacios laborales. El movimiento tomó por sorpresa a las familias.
“Las sillas se mecían”: testimonios del temblor en el norte de Sinaloa
“Pensé que se me había bajado la presión por el calor, pero luego vi cómo las sillas se mecían solas”, narró una de las tantas afectadas.
“Yo pensé que era el vértigo que me había vuelto a dar”, dijo una más cuando caminaba rumbo a su camioneta, asustada por la crisis que en ese momento supuso que se le había presentado.
Hubo quien había recurrido a los analgésicos para el dolor de cabeza, padecimiento que le era tan fuerte que decidió duplicar la dosis; luego vino el temblor y lo primero que cruzó por su cabeza fue una reacción secundaria a las pastillas.
“Yo pensé que era el paracetamol que me había tomado, me tomé dos juntas, pensé: no creo que me esté quedando loco”.
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“Les dije a las plebes y no me creyeron, eh, qué onda, se están moviendo las sillas, pero ya el bueno fue el último, sí está temblando, dijeron”, así narraron los momentos de espanto que sintieron en una región donde usualmente no se viven estos fenómenos.
A esperar los efectos del movimiento en el mar, advierten conocedores
“Estuvo muy fuerte; hay que esperar los efectos en el mar, pues fue en el golfo”, decían algunos conocedores, quienes no dejaban la sorpresa de un hecho que los hizo levantarse de sus asientos e incluso querer correr.
A través de las redes sociales los guasavenses comenzaron a compartir de inmediato sus experiencias. Los relatos coincidían en una misma percepción: el sismo no se sintió como un golpe seco, sino como una oscilación mareante que parecía no terminar debido a la naturaleza somera del evento tectónico.
Lámparas colgantes, pantallas, ventiladores de techo y anaqueles en supermercados sirvieron como los primeros indicadores visuales del sismo de 6.1 grados. Aunque las corporaciones de auxilio confirmaron rápidamente que no hubo daños estructurales mayores ni colapsos, el impacto psicológico entre la población provocó evacuaciones preventivas y espontáneas en edificios laborales.
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Recomendaciones de salud ante crisis nerviosas por eventos sísmicos
Médicos locales y personal de rescate recomendaron a la ciudadanía mantener la calma ante las réplicas y evitar el pánico. Explicaron que síntomas como el dolor de cabeza, el mareo y la opresión en el pecho son respuestas físicas naturales ante el estrés agudo de un temblor.
Las autoridades de Protección Civil reiteraron que, al vivir en una zona sísmica activa por el golfo de California, es fundamental que las familias tengan identificadas las áreas seguras de sus hogares y centros de trabajo, transformando el susto de esta tarde en una oportunidad para reforzar la cultura de la prevención en Sinaloa.