Guasave, Sinaloa. Aunque la reserva ecológica de La Uba ha sufrido daños severos en su perímetro por quemas, invasiones y presiones agrícolas, la dirección de Ecología y Sustentabilidad de Guasave aseguró que el área no está perdida y que todavía existe un núcleo que puede restaurarse si se actúa con estrategia y coordinación.
El director de la dependencia, José Luis García Navarro, afirmó que el sitio conserva una esencia ambiental valiosa, pero también enfrenta un reto mayúsculo: falta de atención histórica y ausencia de acuerdos con el propietario del predio.
García Navarro explicó que pese al deterioro visible La Uba mantiene varias hectáreas donde sobreviven especies de árboles, aves y fauna silvestre propias del ecosistema ribereño del río Sinaloa.
“Podemos decir que aún es una reserva ecológica porque ahí siguen existiendo muchas especies. No es tan simple declararla perdida”, señaló, al destacar que parte del terreno forma parte de la zona federal asociada al cauce del río.
Aclaró que las afectaciones se concentran en los bordes, donde la presión agrícola ha sido más intensa, pero insistió en que el núcleo conserva condiciones para ser rehabilitado.
“Nos preguntan si desapareció, no, la reserva ahí está. Se ha perdido una parte, pero el núcleo permanece y puede recuperarse”, dijo.
Un reto histórico y la necesidad de acuerdos
El funcionario reconoció que la falta de atención por parte de administraciones municipales anteriores aceleró el deterioro del área, por lo que la recuperación requerirá más que acciones aisladas. También detalló que uno de los principales desafíos es que la reserva se encuentra dentro de un predio de propiedad privada, lo que complica la inversión municipal directa.
Según explicó, será indispensable avanzar hacia un acuerdo o convenio con el propietario para establecer reglas claras de intervención, restauración y conservación.
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El director añadió que antes de modificar o ratificar el estatus de reserva ecológica, se necesita un estudio ambiental a fondo que determine el camino adecuado. Sostuvo que si el nombramiento se mantiene, deberán reforzarse la vigilancia, la restauración del perímetro y el manejo del fuego, mientras que si se modifica, tendrá que hacerse con base en criterios técnicos y jurídicos.
Finalmente, remarcó que en cualquier caso a La Uba todavía se le puede dar futuro, siempre y cuando exista voluntad institucional, acuerdos legales y trabajo constante para proteger la flora y fauna que aún persisten.
¿Qué se necesitaría para iniciar la recuperación formal de la reserva de La Uba?
El proceso requiere un diagnóstico técnico que determine el estado actual del ecosistema y sus necesidades prioritarias. Con esa base, podrían iniciarse acciones como reforestación con especies nativas, control de quemas, delimitación física del área, señalización, vigilancia ambiental y participación de instituciones educativas. Además, es fundamental lograr un convenio legal entre el Ayuntamiento y el propietario para permitir trabajos de restauración dentro del predio.
¿Qué tan viable es restaurar un ecosistema si parte de su perímetro ya fue afectado?
La restauración es viable mientras exista un núcleo ecológico funcional como ocurre en La Uba, donde subsisten aún algunas hectáreas de vegetación y fauna nativa. Este núcleo facilita la regeneración natural si se aplican medidas de manejo adecuadas. No obstante, el éxito depende de inversión, continuidad y acciones a largo plazo para recuperar la estabilidad del ecosistema.