Guasave, Sin.- Aunque el Gobierno Federal anunció un acuerdo nacional para estabilizar el precio de la tortilla con el objetivo de reducirlo en un 10 por ciento durante el sexenio, tortilleros locales aseguran que los únicos que se están beneficiando del mercado son los grandes industriales harineros, pues en el caso de ellos tienen que sufragar los altos costos de producción.
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“Toda la presión la cargamos nosotros, pero los que de verdad ganan son los industriales que controlan la harina y la cadena de producción”, señaló un dirigente de tortilleros de Guasave.
Según explicó, mientras el precio del maíz no ha registrado incrementos, al contrario, está muy por debajo de las expectativas, la harina de maíz y los insumos como el gas, la luz, el papel y las refacciones sí han subido considerablemente, sin que haya apoyo gubernamental para enfrentar estos costos.
“Nosotros no ganamos más cuando sube la tortilla, al contrario: se vende menos y gastamos más. Lo único que hacemos es sobrevivir. Los que realmente se benefician son los grandes harineros, las marcas que controlan la industrialización del maíz”, expresó.
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El acuerdo nacional anunciado por la presidenta Claudia Sheinbaum incluye convenios con productores, comercializadores, tortilleros y nixtamaleros, con el objetivo de estabilizar y eventualmente reducir el precio de la tortilla.
El precio de la tortilla en Guasave se ha mantenido en 26 pesos por kilo en los últimos dos años, como parte de un acuerdo informal entre el gremio y el gobierno estatal, condicionado a que no suba el precio de la harina. Sin embargo, en zonas turísticas o de mayor demanda, el precio ya alcanza los 28 pesos, lo que genera molestia entre los consumidores.
“Vemos cómo el consumidor reduce su consumo, lo peor es que ni nosotros ni los productores de maíz ganamos. El que está ganando es el que vende la harina, y ni siquiera está aquí en Sinaloa. Ellos imponen el precio y nosotros pagamos las consecuencias”, afirmaron.
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Además, criticaron la falta de regulación sobre nuevos negocios que compiten de forma desleal: tortillerías recientes que no forman parte de la unión y que venden en paquetes mediante repartidores precios inflados y sin respetar el peso del kilo.
“Hay negocios que compran cinco motos antes que una máquina tortillera. Salen a vender paquetes que no son kilos completos y los dan a 28 o hasta 30 pesos. Y la gente no lo sabe. Creen que están comprando barato y están comprando menos por más”, lamentaron.
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Los tortilleros hicieron un llamado al gobierno para que implemente una estrategia equitativa, que tome en cuenta a los pequeños productores locales. Señalaron que, si de verdad se quiere bajar el precio de la tortilla, es necesario intervenir en la estructura de costos, ofrecer subsidios directos a quienes están en el eslabón final de la cadena y frenar el abuso de las grandes empresas que industrializan el maíz.
“Mientras el gobierno no ponga la lupa sobre los industriales que dominan el mercado, la tortilla no va a bajar. Al contrario, vamos a seguir viendo precios de 28 y hasta 30 pesos en todo Sinaloa. Y eso, ni el pueblo ni nosotros lo aguantamos más”, concluyeron.