Mazatlán, Sin.- Pocas veces el puerto de Mazatlán brinda imágenes de un mar en calma, con un efecto espejo perfecto.
La tranquilidad de las aguas refleja también la inactividad forzada a la cual los pescadores del puerto deben sujetarse en este periodo de cuarentena, en el que no han podido hacerse a la mar, por las restricciones establecidas en la emergencia sanitaria.
Una imagen de contrastes, que más que el efecto espejo también enmarca la incertidumbre de los hmbres de mar que se siguen preguntando ¿y los apoyos para nosotros?
Por un lado la natureza a su máximo explendor, por el otro, la necesidad humana al sustento, al trabajo y al regreso a las actividades.