Culiacán, Sinaloa. La planta de amoniaco que desarrolla Proman GPO en Topolobampo no está diseñada para generar contaminación ambiental ni afectar ecosistemas protegidos de la bahía de Ohuira, aseguró el doctor en gestión ambiental Xicoténcatl Vega Picos.
El especialista explicó que el proyecto operará bajo estrictas normas ambientales y sanitarias, además de contar con medidas de protección dirigidas a preservar manglares, humedales, áreas Ramsar, zonas naturales protegidas y hábitats utilizados por aves migratorias y otras especies.
Vega Picos señaló que la industria productora de amoniaco tiene décadas de operación a nivel internacional, y destacó que empresas con características similares han funcionado durante más de 40 años en distintos países sin registrar antecedentes de contaminación asociados a su actividad.
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“El proyecto se desarrolla en una zona con vocación industrial desde hace décadas, donde ya operan instalaciones de Petróleos Mexicanos, la Comisión Federal de Electricidad y otras empresas. En términos generales, la planta de amoniaco no es una fuente generadora de contaminantes”, indicó.
Respecto a las preocupaciones relacionadas con la cercanía de áreas Ramsar, el especialista explicó que esta categoría reconoce humedales de importancia internacional, pero no implica necesariamente la prohibición de actividades productivas o industriales cuando estas cumplen con los criterios ambientales establecidos.
Como ejemplo, mencionó que en México existen sitios Ramsar donde conviven actividades económicas e infraestructura industrial, incluyendo plantas de tratamiento de aguas y complejos productivos que operan bajo regulación ambiental.
Sobre la presencia de manglares y humedales en la zona, detalló que el terreno donde se construye la planta perdió sus condiciones naturales originales hace varias décadas debido a obras de infraestructura como la carretera Los Mochis–Topolobampo y la vía férrea, que modificaron el flujo hidrológico del área.
Añadió que, como parte de las acciones de mitigación y conservación ambiental, la empresa ha impulsado programas de reforestación que incluyen más de dos hectáreas de manglar en zonas aledañas al proyecto.
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En cuanto a las emisiones de dióxido de carbono (CO₂), Vega Picos explicó que este compuesto forma parte del proceso industrial, pero aseguró que no será liberado al ambiente como desecho. Indicó que será capturado y aprovechado como materia prima para la producción de urea y otros usos industriales.
El especialista consideró que, además de los aspectos ambientales, la planta podría representar beneficios económicos para Sinaloa al fortalecer el suministro nacional de fertilizantes y reducir la dependencia de importaciones provenientes de otros países.
Finalmente, sostuvo que el proyecto podría convertirse en un factor de atracción para nuevas inversiones industriales en la región, aprovechando la ubicación estratégica de Topolobampo como plataforma logística y de desarrollo económico.
¿Puede una industria de gran escala desarrollarse sin afectar ecosistemas protegidos?
El doctor en gestión ambiental, Xicoténcatl Vega Picos, sostuvo que sí es posible, siempre que los proyectos cumplan con la normatividad ambiental, mantengan monitoreo permanente y apliquen medidas de mitigación, conservación y supervisión durante toda su operación.