Rosario, Sin.- Aunque para los habitantes de las comunidades que se encuentran en los márgenes del río Baluarte, es normal que durante cada temporada de lluvias el cauce del río crezca, el temor permanece, y cuando esto sucede lo primero que buscan es refugiarse, narró Clementina Ortega López, quien tiene su casa a pocos metros del cauce.?Empezó como a las once de la noche, y empezó a entrar el río como a la una de la mañana?, dijo.–¿Qué pensó cuando vio el agua cerquita??Pues correr, dije yo, pues voy a correr y ahí que se quede todo; primero las vidas. Aquí vivimos cuatro, enseguida vive mi hijo y tiene un montón de niños. Dios guarde y entre en la noche, se nos ahogan las criaturas?.Y aunque ya el peligro disminuyó, ahora la preocupación de Clementina es una de sus hijas que se encuentra incomunicada en la comunidad de Tepehuaje, ya que no sabe si tenga alimentos o si se encuentre bien después de la lluvia. Mientras que en la zona de Chametla y Agua Verde, los habitantes narran cómo poco a poco el río fue entrando primero a sus patios, luego a sus viviendas, y en algunas zonas hasta cruzó las calles, provocando que se usaran pangas o canoas para transportar personas de una vivienda a otra más segura.?Nos empezó desde antenoche, toda la parte de la noche y se quitó en el día, y en la noche volvió a llover de vuelta?, expresó.–¿A qué hora empezó a subir el río??En el transcurso del día empezó a subir, en el día sin lluvia empezó a subir?.Los habitantes de esta zona ya están ?curados de espanto?, como ellos mismo lo dicen, pero no deja de causarles temor cada vez que ven cómo el río avanza sin respeto por nada, ni por nadie, y que en esta ocasión solo quedó en un susto que se convertirá en una historia más para contar.mg
Pensamos en correr cuando vimos el río: Habitantes de Matatán
Algunos tienen familiares en las comunidades que quedaron incomunicadas y tienen temor por no saber cómo se encuentran
Fuente: Internet