Guasave, Sinaloa. Para prevenir la violencia de género, el Instituto Municipal de las Mujeres en Guasave busca reforzar acciones y el capital humano en 2026, afirmó la directora Karen Alejandra Manzanarez Bórquez, esto como forma de combatir la Alerta de Género que tiene el municipio desde 2017.
Al ser uno de los principales municipios donde hay más delitos contra las mujeres, la funcionaria municipal refirió que las bases de la administración actual se rigen por la paridad, la igualdad y la inclusión, así como salvaguardar la integridad de las mujeres guasavenses, por lo que trabajan como parte del Plan Municipal 2026.
“Nosotros reforzamos las medidas que tenemos. También queremos más apoyo, más ayuda en el caso de capital humano, porque la gente busca apoyo psicológico, apoyo jurídico, y pues eso es lo que vamos a reforzar. Ver las ventanas de oportunidad que tenemos para eficientar más lo que nosotros brindamos hacia la sociedad”, expresó.
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La funcionaria municipal aseveró que cada mes se atienden entre 35 y 50 denuncias que llegan a las oficinas de Immujeres Guasave por medio de la Célula de Reacción Inmediata y Perspectiva de Género de la Secretaría de Seguridad Ciudadana y Movilidad Sustentable.
De estas denuncias, las más recurrentes son por violencia familiar, violencia psicológica o por violencia vicaria, es decir, dañando a un tercero para afectar a la víctima, ya sea un familiar, amigo o conocido.
Guasave forma parte de los principales municipios donde ocurren la mayor parte de los delitos en contra de las mujeres, tal como indicó la titular de Semujeres Sinaloa. Por ello, es importante que, a casi 10 años de su declaratoria, el gobierno trabaje para eliminar la Alerta de Género.
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¿Cuáles son los focos rojos de la violencia familiar?
Los focos rojos de la violencia familiar son señales tempranas como celos excesivos, control, humillaciones, chantajes, aislamiento, manipulación, minimización de sentimientos, cambios bruscos de humor y agresividad que a menudo se disfrazan de amor y que indican un abuso emocional o físico que no debe ignorarse, como el control de rutinas, mensajes insistentes o daños a pertenencias que preceden a la escalada de violencia.