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“Papi, ahora te conviertes en un angelito que nos cuidará desde el cielo”

El bombero José Carlos Manríquez siempre estuvo dispuesto a ayudar a los demás, tras su muerte, sus seres queridos lo despidieron con mensajes en redes sociales

Bombero Juan Carlos Manríquez

Bombero Juan Carlos Manríquez

Culiacán, Sin.- Minutos antes de las 11 de la mañana se dio a conocer la noticia, ‘El Manríquez’, como lo conocían sus compañeros, falleció; la noticia cayó como balde de agua fría en los elementos de bomberos que se encontraban haciendo la habitual guardia de los domingos en las cuatro estaciones de Bomberos en el municipio de Culiacán.

Cecilia Manríquez, su hija, en cuanto supo de la lamentable noticia rápidamente subió una publicación en su página de Facebook donde daba a conocer la tragedia y no faltaron las muestras de apoyo y solidaridad con la familia con publicaciones donde expresaban sus sentimientos para ese gran ciudadano que entregó más de la mitad de su vida a ayudar a los demás.

“DEP papi fuiste el mejor papá, siempre estuviste ahí para apoyarme, para cuidarme, hoy me duele tu partida, todavía no lo puedo creer, fuiste una gran persona, un gran bombero, un gran ser humano, ahora te conviertes en un angelito que nos cuidará desde el cielo, ahora quién me va a regañar porque uso la falda cortita, los shorts, ahora con quién voy a bromear, con quién voy a jugar, ahora quién nos va a decir ‘me caes bien’, quién, ahora tengo un angelito más, te amo mucho papi, gracias por todo lo que me enseñaste, por todo lo que hiciste por mí”, estas son las palabras de su hija dedicadas y publicadas minutos después de morir.

Con un corazón lleno de sentimientos, anhelos y proyectos en la vida, José Carlos Manríquez dedicó 20 de sus 35 años de vida al servicio de los Bomberos de Culiacán.

José Carlos, al igual qué la mayoría de los elementos del Cuerpo de Bomberos que se encuentran de manera voluntaria prestando servicios a la institución, permanecía en cuarentena con permiso indefinido por la contingencia de salud que se vive en todo el mundo y su regreso estaba programado hasta el levantamiento del confinamiento social.

Sin duda, sus amigos bomberos y familiares no podrán despedirlo como se merece por las reglas de salud en las casas funerarias, las cuales aplican a todos sin distinción.

Esta vez probablemente las sirenas de los camiones del cuerpo de bomberos que en infinidad de ocasiones condujo hacia los incendios y emergencias sonarán en señal de duelo mientras las lágrimas de sus compañeros rueden por sus mejillas, pero sin poder despedirse en persona del gran amigo que siempre estuvo allí en la estación de Arboledas, dispuesto para lo que se ofreciera.

Fuente: Línea Directa

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