Juan José Ríos, Sin. – Los padres de Josefina, la adolescente tarahumara de 13 años que falleció de septicemia en el Hospital General de Los Mochis días después de que se le practicara un legrado, intentan seguir con su vida trabajando como jornaleros en el corte de mango. Para ellos, procesar la muerte de su hija es doloroso y difícil de expresar en español, su segunda lengua; sin embargo, en sus ojos se refleja la tristeza que los acompaña.
Este miércoles, Línea Directa entrevistó a Santos Ortega Cadena y Leticia Rentería Minero, quienes, aunque entienden y hablan español, lo hacen de manera limitada. Aun así, aceptaron relatar lo que le ocurrió a su hija.
Según narran, Josefina fue trasladada al Hospital General al día siguiente de haber presentado un sangrado. Crisanto Fuentes Talamantes, propietario de la cuartería donde habitan, fue quien los llevó.
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Allí, los médicos les informaron que la menor estaba embarazada, noticia que los sorprendió, pues desconocían cómo había quedado en ese estado y quién era el padre.
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Posteriormente, personal de salud les solicitó firmar un documento para continuar con la atención médica, sin explicarles claramente el procedimiento.
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Ambos padres admitieron haber signado sin comprender lo que autorizaban.
LD: ¿Cuándo le hacen el legrado, usted firma algo?
Leticia: “Sí”.
LD: ¿Sabía usted qué firmaba? ¿Qué le dijo el médico?
Leticia: “No, pues no dijo nada”.
LD: ¿Nada más firmó?
Leticia: “Sí”.
LD: ¿Usted tampoco leyó qué decía?
Santos: “No”.
LD: ¿Solamente lo firmó?
Santos: “‘Nomás’ lo firmé”.
LD: ¿Le dijeron que le iban a hacer un procedimiento en el útero?
Santos: “No. ¿Parece que no dijo nada, verdad?” (le pregunta a su esposa).
Leticia: “No, no dijo nada”.
Después de la intervención, Josefina fue dada de alta y regresó con ellos a las cuarterías.
Al poco tiempo presentó fiebre elevada y dolor en el pecho, por lo que nuevamente la llevaron al Hospital General, ahora bajo el esquema IMSS-Bienestar.
LD: ¿Cuándo notaron que comenzó a sentirse mal?
Leticia: “En tres días”.
LD: ¿Qué les decía la niña?
Leticia: “Que le dolía, que no se sentía a gusto”.
Santos: “Tenía un calenturón en todo el cuerpo y también dolor de pecho”.
LD: ¿Y qué les dijeron los doctores al llegar?
Santos: “Pues, fíjate que nada”.
LD: ¿No les dijeron nada?
Santos: “No”.
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Durante la segunda hospitalización, por el estado crítico de la menor, los padres permanecieron la mayor parte del tiempo fuera del área médica. Solo recibían comentarios de que empeoraba, que tenía problemas cardíacos y, finalmente, la noticia de su fallecimiento.
Santos y Leticia recuerdan, además, que también les mencionó que la primera intervención no se habría realizado adecuadamente.
LD: ¿Qué fue lo que les dijeron?
Leticia: “Pues dijo que no lo limpiaron bien, que tenía mucho pus, así dijo”.

La señora Leticia Rentería Minero, Madre de Josefina | Foto: Emmanuel Casas
Este miércoles, personal de la Comisión Estatal de Derechos Humanos (CEDH) acudió a entrevistarlos e informó que se abrió una queja de oficio por el caso.
Los padres también desconocen que la Fiscalía General de Justicia en Sinaloa (FGE) abrió dos carpetas de investigación: una por la posible agresión sexual y otra por el fallecimiento de la menor.
Los términos y tecnicismo jurídicos recibidos en las últimas son palabras incomprensibles para la pareja y han obstaculizado que comprendan la realidad que enfrentan tras la muerte de su hija, la posibilidad de que falleció por una posible negligencia médica.
Al cuestionarles si aceptarían recibir atención psicológica para sobrellevar el duelo, ambos coincidieron en que les gustaría tener ese apoyo para enfrentar el dolor que les dejó la pérdida de Josefina.
Ya que la única alternativa que tienen para dejar de sobre pensar su muerte es seguir trabajando en el campo.