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‘Nunca se va a acabar el dolor’: Alcalde de Culiacán recuerda el ‘Jueves Negro’

El alcalde Jesús Estrada Ferreiro reiteró su postura de que el presidente López Obrador tomó la mejor decisión aquel 17 de octubre de 2019, al ordenar la liberación de Ovidio Guzmán

‘Nunca se va a acabar el dolor’: Alcalde de Culiacán recuerda el ‘Jueves Negro’  (archivo)

‘Nunca se va a acabar el dolor’: Alcalde de Culiacán recuerda el ‘Jueves Negro’ (archivo)

Culiacán, Sin.- El 17 de octubre del 2019 quedó marcado en la historia de Culiacán, como el ‘Jueves Negro’, el día que ardió la ciudad a manos de la delincuencia organizada y las células del narcotráfico

Hace un año, los ojos del mundo tenían clavada su mirada en Culiacán, luego de que un operativo fallido para capturar a Ovidio Guzmán, uno de los hijos de Joaquín “El Chapo” Guzmán, desató el infierno en las calles de la capital sinaloense. 

Ese jueves todo transcurría con normalidad, los culiacanenses hacían sus actividades diarias sin imaginar que todo iba a cambiar a la hora de la comida, alrededor de las 15:00 horas. Fue justo en el ajetreo del día, cuando los estudiantes regresan a casas y todos buscan un plato de comida, que se desató el caos. 

Mientras elementos de la Guardia Nacional, Ejército Mexicano y Marina ingresaban a la casa donde se encontraba Ovidio Guzmán, grupos armados bloquearon diversos puntos de la ciudad y el ambiente se llenó de tensión, con el sonido de las balas surcando el cielo y el olor de camiones y vehículos quemados.   

¿Dónde estaba el alcalde? 

Los hechos sorprendieron a propios y extraños, incluso al alcalde Jesús Estrada Ferreiro, quien se encontraba comprando hamburguesas en un establecimiento ubicado por el boulevard Pedro Infante. Fue en ese momento cuando empezó a recibir los vídeos de los enfrentamientos entre la delincuencia organizada y elementos policiales y militares, los cuales rápidamente se hicieron virales en redes sociales y recorrieron el mundo vía internet. 

“Yo estaba comprando hamburguesas para ir a comer a mi despacho, junto con mi esposa y mis hijos, porque había mucho trabajo y me habían avisado en ese momento que había unas balaceras en todas partes. Me dirigí a mi despacho y ahí estuve pidiendo información, checando lo que estaba pasando, ya había vídeos, ya había algunos datos. Se reportó una fuga en el penal y yo intuí de inmediato que esa fuga era provocada por los mismos para distraer a las fuerzas de seguridad”, recordó. 

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Pero ese fue solo el inicio de la pesadilla que vivió el pueblo culiacanense. La presencia de grupos armados se extendió por toda la ciudad, mantenían bloqueados puntos estratégicos para entrar o salir de Culiacán, y se reportaban convoys de grupos armados provenientes de diversos poblados y la zona serrana. 

Los enfrentamientos comenzaron a escalar y las amenazas llegaron hasta algunas bases militares, en las que no solo se puso en riesgo la vida de los “uniformados”, sino de sus familiares. 

El gobierno se vio superado en armamento y número de elementos, lo que obligó al presidente Andrés Manuel López Obrador a dar la orden de liberar al hijo de “El Chapo” Guzmán, y así firmar una tregua; lo cual fue lo correcto, desde el punto de vista de Estrada Ferreiro.   

“Alguien comentó que le faltaron pantalones al Presidente para tomar la determinación de detener a la persona esa, yo creo que le sobraron. Porque el haber ordenado que se suspendiera todo operativo, implicó que se evitaran más muertes o daños mayores. Porque incluso sabía la relación con los Estados Unidos, de este tipo de determinaciones, y el tomar esa determinación se corría un riesgo de que hubiera una inconformidad con la autoridad federal estadounidense y eso no estuvo por encima de la decisión del Presidente”, comentó. 

Con esta decisión se dispersaron los grupos armados y entre la incertidumbre y el pánico la ciudadanía pudo salir de donde se mantenía refugiada. Pero los estragos de la batalla eran notorios a kilómetros; torres de humo se erguían a lo largo y ancho de la ciudad, carros y camiones volcados y en llamas, casquillos en el piso, cuerpos en el pavimento y ríos de sangre. 

Según el secretario de la Defensa Nacional, el general Luis Crescencio Sandoval, alrededor de 50 vehículos fueron despojados con violencia, 9 vehículos incendiados, 3 de ellos patrullas, 19 bloqueos de diferentes vialidades y 14 agresiones con armas de fuego al personal del Ejército y Guardia Nacional. Eso sin contar las decenas de víctimas fatales y heridos.

El alcalde informó que al día siguiente arribaron 450 nuevos elementos de la Guardia Nacional a reforzar la seguridad de Culiacán, sin embargo, no fueron necesarios los operativos pues todo había regresado a su normalidad, muestra de esto es que él personalmente visitó el estadio de béisbol y restaurantes, los cuales estaban llenos. 

“Pues llegaron 450 elementos nuevos de la Guardia Nacional a reforzar la seguridad de Culiacán. No hubo necesidad de hacer operativos, no venían a detener a nadie, venían a dar protección a la ciudadanía. Porque el objetivo no era venir a atizar la hoguera otra vez, sino venían a mantener la seguridad que ya teníamos controlada gracias a la decisión del Presidente. ¿Qué ocurrió después?, ¿qué va a ocurrir de aquí para adelante?, pues no sé”, comentó. 

Aquel 17 de octubre de 2019, el operativo de la Defensa Nacional se metió a la cueva del lobo, sin medir las consecuencias y fue evidenciado por el poder del Cártel de Sinaloa. 

El alcalde Jesús Estrada Ferreiro está consciente que como autoridad municipal y estatal, no tienen forma de hacerle frente a las células del narcotráfico, sin embargo, se mostró confiado de que a nivel federal se ha aprendido la lección y con esta experiencia podrían organizar un mejor operativo.   

“Mira, estamos hablando de Culiacán como municipio y con las propias autoridades locales, no, no vamos a estará ahorita ni nunca, no tenemos la capacidad de fuego que ellos, pero el país sí está preparado para ello y creo que está previsto”. 

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A un año del “Jueves Negro”, Estrada Ferreiro está consciente que hay cosas que no volverán a ser las mismas, vidas que no regresarán, sin embargo, está convencido de que aquel evento fue parte de las circunstancias y que la decisión de liberar a Ovidio Guzmán fue la adecuada. 

“Los muertos no sanan, hubo varios muertos, y los familiares de las víctimas están dolidos todavía, nunca se va a acabar el dolor; en el caso de los daños materiales, se repararon; en el caso de la percepción que tiene la gente de esto, al principio fue de que el poder de los malos triunfó sobre los buenos pero luego les cambió y entendieron que lo que había ocurrido fue circunstancial y la decisión que se tomó fue la más adecuada”, dijo. 

Hoy los ríos de sangre han secado, los cuerpos fueron levantados del pavimento, los vehículos en llamas fueron retirados pero hay una huella en los culiacanenses que jamás se podrá borrar, tras aquel “Culiacanazo”.

*JE*

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Fuente: Línea Directa

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