LOS MOCHIS

“Lo busqué, lo busqué, y no lo encontré”: Jesús no volvió a ver a su padre por culpa de las drogas

Nadie reportó la ausencia de su papá, sólo él la notó, por eso nadie lo busca. Y, aunque fue él quien lo llevó a consumir drogas, el jovencito no lo juzga porque lo considera una víctima más de las adicciones

Escrito en SINALOA el

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Los Mochis, Sin.- A Jesús, un adolescente actualmente con 11 años de edad, que inició con el abuso de sustancias a los 7, las adicciones le robaron su infancia, pero lo que más le duele, es que las drogas le arrebataron a su papá.

Aunque fue él quien lo influenció fuertemente hacia la conducta adictiva, Jesús guarda en su memoria los pocos recuerdos que tiene de él, sobre todo el tiempo que convivieron invadiendo una casa que compartían con una mujer adulta, que también estaba sumida en las adicciones.

En ese lugar, ubicado al suroriente de Los Mochis, en uno de los sectores de la ciudad donde abundan las casas invadidas, robos domiciliarios, jóvenes con mariconeras dedicados a la venta de estupefacientes a la luz del día, y niños en las calles con claros signos de omisión de cuidados, Jesús reconoce que tuvo un padre.

A pesar de que en varias ocasiones llegó a consumir cristal y mariguana junto a su papá, asegura que no lo juzga porque también él fue una víctima más de las drogas.

“La verdad es que a causa de la droga me quitó a mi padre, pues me ha quitado el estudio, yo sé que nunca es tarde para volver, pero me ha quitado muchas oportunidades.

“Como ahí en la colonia donde vivo hay mucho, así, de que casi no se dan las familias de estar juntas, hay muchas casas de invasión, mi papá invadía una y nos íbamos a recoger fierro a las colonias en su triciclo”, son los pocos recuerdos que tiene de su papá, Jesús.

Jesús fue el único que se preocupó por la desaparición de su papá, nadie lo reportó, nadie reclamó su ausencia ante las autoridades, él fue el único que notó que ya no regresó.

Lo buscó como buscan los colectivos de rastreadoras: en los montes, basureros clandestinos, orilla de los canales al sur de Los Mochis, pero no lo encontró. Todo esto a sus 9 años de vida.

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“Mi papá está desaparecido, cuando caí aquí (centro de rehabilitación) mi papá tenía como un mes desaparecido… pues, la verdad fue doloroso… me resistía. Lo busqué, lo busqué, lo busqué y no lo encontré. Nunca me di por vencido, me aferré, siempre había un amigo que me decía que mi papá estaba por ahí, pero yo decía que si estuviera por ahí ¿tú crees que no hubiera ido a verme a ver cómo estaba? si yo supiera que mi papá andaba bien, que no se drogaba, a lo mejor todavía lo vería, pues, vivo”, lamenta el jovencito.

Fue en el centro de rehabilitación cuando por primera vez escuchó la palabra: “Dios”, que poco a poco fue refugiándose en él y esto le ha permitido sobrellevar la ausencia de su padre.

Jesús dijo a Línea Directa que en Los Mochis no es el único niño o adolescente que atraviesa la pérdida de su familia por culpa de las drogas, por eso cuenta su historia para que sirva de experiencia y evitar que otras personas pasen por lo mismo.

En la tercera parte de su historia de vida, que próximamente se publicará, narra cómo llegó a dormir en la calle, en las coladeras, pasar semanas sin comer y, junto a otros niños de la ciudad –en las mismas condiciones que él- trabajar de limpiavidrios sólo para conseguir dinero para comprar más drogas.