HISTORIA

Entre las calles: Así sobrevive don Bernardo tras ser arrollado por el tren y perder sus piernas

Desde hace 6 años, el vecino de la colonia Miguel Hidalgo se ha convertido en un personaje conocido por recorrer el bulevar Antonio Rosales vendiendo cacahuates, coricos o pidiendo un peso.

Historia de vida.Entre las calles: Así sobrevive don Bernardo tras ser arrollado por el tren y perder sus piernasCréditos: Germán Castro
Escrito en SINALOA el

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Los Mochis, Sin.- En el cruce de Antonio Rosales y Serdán, o Antonio Rosales y Manuel Clouthier, frente a la Universidad Autónoma de Sinaloa, todos los días recorre las calles don Bernardo, siempre sonriente y vendiendo coricos, cacahuates o chiltepines, o cuando no tiene qué vender, pidiendo un peso de ayuda.

Hace 6 años, don Bernardo Ureña Espinoza perdió sus dos piernas al intentar cruzar las vías del tren en El Fuerte cuando se dirigía a trabajar en la trilla de papa.

El evento fue tan traumático y doloroso que le llevó un año completo sobreponerse de sus heridas. Y aunque intentó trabajar, debido a su condición física en los campos agrícolas y obras de construcción fue rechazado para su contratación.

La falta de oportunidad laboral lo llevó a buscar la ayuda de las personas que conducen a diario en el cruce de los bulevares Antonio Rosales en Los Mochis.

Fue la generosidad de los automovilistas lo que le permitió comer y posteriormente comprar cacahuates y coricos que vende todos los días en ese punto o cerca del Trébol. 

“Quiero ir a trabajar al campo, a las obras, nada más que no quieren llevar, para no venirme para acá, afuera, afuera, usted sabe, la gente no da o no compra, […] Ahí traigo muchos cacahuates y coricos y vendo. De lo que me dan aquí (de las calles) yo compro, compro para vender y para salir adelante, Y no tengo ningún vicio, nada. Nada más puro trabajar, nada más”.

“Me voy los domingos para el centro y aquí me voy a las 6 de la tarde porque ya se oscurece, ya me voy para un crucero de un Oxxo, en el crucero del Trébol, allá tengo 3 años vendiendo coricos. Junto el dinero de lo que me dan, junto el dinero y compro los coricos y cacahuates para vender”, contó don Bernardo a Línea Directa.

El vecino de la colonia Miguel Hidalgo, en Los Mochis, dijo que el 2020 fue un año muy difícil debido a la pandemia de COVID-19, sin una entrada segura de dinero y sin oportunidad de trabajar de manera formal, tenía días donde no tenía qué comer.

“Muy bien oiga, no me enfermé ni nada, aquí me la llevé porque como hacía calor, no había gente, a penas me daban para comer, no había nada, con trabajo comía en el día porque la gente te ayuda con 1 o 2 pesos, o para abajo, la gente no da más, no tiene”.

¿Y no se ha enfermado?

“No, pura gripa, sí, pero es todo”, dijo don Bernardo.

Además, señaló a Línea Directa que antes recibía despensas por parte de las autoridades del municipio, sin embargo, sin explicarle un porqué le retiraron el apoyo alimenticio.

“Antes me daban despensa pero, ahora tengo como unos 4 meses que no me han dado”.

¿Por qué? ¿Qué le dicen?

“Pues, sabe, siempre me hablan, aquí pasan y ahora ya no me dan despensas”.

Don Bernardo lamenta que, para las personas como él, con una discapacidad, no existan oportunidades de trabajo formal que les permita tener prestaciones para un retiro digno.

“Tengo ganas de trabajar de golpe, aquí tengo muchos conocidos que antes trabajábamos en las obras y les digo que si me voy con ellos y no, no quieren porque dicen que me lastimo las rodillas, pero no, ya no me lastimo, pero no quieren… para prepararles las mezclas, los blocks, yo sé prepararlas mezclas, pero no quieren”, lamentó.

A sus 56 años, don Bernardo asegura que seguirá tratando de salir adelante a pesar los obstáculos, porque su máximo sueño es tener unas prótesis que le permitan tener una mejor calidad de vida.