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Me rafaguearon, dejaron la casa hecha pedazos: Gonzalo Elías

Familia relata cómo fue que vivieron un presunto ataque aéreo encabezado por elementos de la Marina

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Cosalá, Sin.-
Llovieron disparos sin razón aparente, lo único que sabe el señor Gonzalo Elías
Peña es que de pura suerte él y su familia están con vida después de haber
pasado horas de terror en su poblado enclavado en la sierra de Tamazula, en
Durango, de los agresores sólo supone que fueron elementos de la Marina, pero
ellos lo negaron.El ataque fue
desde temprana hora del día martes 6 de octubre, con la luz del día, todo era
claro, no había un excusa para equivocarse relató Gonzalo Elías, quien nunca
recibió una orden para detenerse o rendirse, fue al salir de su casa le
dispararon desde un avión, por lo que corrió a su casa para protegerse, pero
las balas penetraban su hogar, por ello decidió huir para salvar la vida junto
con su esposa e hija.?De suerte salí
oiga, fue suerte porque me rafaguearon, me dejaron la casa hecha pedazos, es un
ranchito nuevo, pero está de la  ?Piedroza?
para arriba. Me rafaguearon oiga como queriéndome matar, nunca me dijeron que
me parara, ni nada. Llegaron tirando a las 08:00 de la mañana, yo miré que
llegó un avión y luego llegó otro tirándome balazos. Yo corrí para afuera y me
volví a meter a sacar a la mujer, ráfagas y ráfagas a la casa le tiraban?la
Marina, pues el avión no dice que es Marina, fuimos con los marinos y dicen que
no son marinos, que ellos no son, dicen?, explicó. Mencionó que
después de horas que duró el ataque aéreo decidieron abandonar la comunidad,
pero lo hacían durante la noche, porque en el día tenían miedo de ser
detectados por los aviones y ser agredidos nuevamente, por lo que tardaron
cuatro días sin comer para llegar hasta el municipio de Cosalá junto a otro
grupo de pobladores.?Cuatro días
caminando y de noche no podíamos caminar, porque nos miraban los aviones,
escondiéndonos del gobierno. Veníamos como unas diez personas, no traíamos
comida, el agua, pues gracias a Dios habían en los zanjones, cualquier arroyo
había agua, fue lo único que tomábamos agua, cuatro días sin comer y sin
dormir. Sí dormitábamos, pero no dormíamos porque de noche y día no paraban los
aviones. No sé a quién buscarían o no sé, la verdad nunca había visto esto?,
detalló. Mencionó que incluso
temen por la vida de sus familiares que se quedaron algunos aferrados a sus
pertenencias, pero él y su familia por lo pronto estarán a la espera de que
todo esto termine y existan condiciones para regresar a su hogar, ese que fue
despedazado por las balas del gobierno.En la comunidad del Verano también se vivió el caos
por ataques aéreos Ese mismo día,
pero por la tarde, la comunidad del Verano también sufrió los embates aéreos,
esta vez le tocaría a la señora Martha Marbella Valencia Sámano vivir una amarga
experiencia cuando aún y con su hija en brazos les disparaban sin cesar. ?Nos empieza a
disparar a mí y a la niña, con la niña en brazos, crucé el patio para
esconderme en la parte trasera de la casa, los disparos pegaron en la pared. Ya
que se fue el helicóptero por la parte de adelante, yo corrí hacia el baño,
estaba refugiada cuando un impacto pegó directamente donde yo estaba, en la pared, y me moví inmediatamente con la niña en brazos, me refugié en la otra esquina,
pero yo miraba en sí cuando el helicóptero se paraba derecho a la casa a
disparar?, indicó.En otra
oportunidad que encontró regresó nuevamente a su casa y se colocó debajo de una
cama, hizo un tendido para su hija y pasaron varias horas hasta que otra
familia fue a ver cómo estaban ya que su casa tenía impactos de bala en techos,
paredes, puertas, por donde sea y nuevamente regresaron las aeronaves a
realizar sobrevuelos. Aún con el temor
en su voz y el asombro en su mirada mencionó que logró refugiarse con esa
familia en un baño que contaba con techo de concreto y ahí había más niños,
mientras que aviones y helicópteros sobrevolaban la zona, hasta que se llegó la
madrugada.?Toda la noche
lo que fue el avión y el helicóptero nos dio vueltas y nos dio vueltas, no nos
dejaba. Y ya los niños y nosotros también en cuanto escuchábamos el ruido del
helicóptero corríamos hacia un baño, porque tenía el techo?era de vaciado y
todos ahí como podíamos nos echábamos por miedo. Entonces ya como a las 04:00
de la mañana yo recurrí a mi familia, que ellos son de aquí (Cosalá), les dije
que ocupábamos ayuda?, señaló. Expresó que la Marina
arribó a su poblado para saber qué era lo que había pasado, mientras ellos
también los cuestionaban y los encaraban de frente, pero ellos negaron todos
los hechos.Mientras tanto,
la señora Martha Marbella Valencia dijo que jamás volvería al poblado, pues
sería revivir aquella noche, por lo que prefiere quedarse con su familia en
Cosalá. RMC/LM

Fuente: Internet

Fotografía de perfil de Liz Douret

Liz Douret

Editor de Contenidos

Liz Douret

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