Guasave, Sin.- A más de 300 años de la llegada de la Virgen del Rosario que descendió de un barco en la Bahía del Perihuete procedente de España los guasavenses le siguen rogando que vele por ellos.
Tres siglos han pasado ya desde aquel día que cuenta la historia, la Virgen con corazón de madera y un bebé en brazos en una canoa dirigida por indios se quedó a pernoctar en la ciudad de Guasave para retomar su curso hasta el municipio de Sinaloa a donde iba dirigida; el primer milagro que se le atribuye a la Virgen es que al día siguiente los pobladores ya no pudieron moverla por el peso que sentían y debieron dejarla para edificarle un templo en las riberas del viejo Petatlán.
“Hace más de 300 años el señor nos da la oportunidad de consagrarnos a ella, María la Virgen del Rosario, que gran abdicación, el rezo del Santo Rosario cómo nos anima, cómo nos acerca a María, un gran privilegio tenemos hoy de acercarnos en esta fiesta patronal a nuestra madre amorosa, a la Virgen del Rosario”, resaltó el párroco Bernardo Almodóvar.
La noche de este sábado 30 de septiembre peregrinos de municipios vecinos llegaron para la víspera y alrededor de las 23:00 horas se les dio la bienvenida, luego se dio paso a las mañanitas y misa de gallo y fue alrededor de las 9:00 horas que durante la misa de acción de gracias se bajó la imagen a la mitad del templo para que los visitantes pudieran adorarla. Ahí se mantendrá hasta el próximo 8 de octubre para regresarla su nicho y posteriormente el último domingo del mes de noviembre se retomarán las fiestas patronales.
Cabe destacar que el día fuerte será el próximo 07 de octubre que se celebra al Santo Rosario.IC