Culiacán, Sinaloa.- El próximo 7 de septiembre se llevará a cabo una marcha por la paz, a dos días de cumplirse un año del inicio de la ola de inseguridad en la entidad, desde el 9 de septiembre de 2024. De acuerdo con analistas, esta movilización representa un desahogo social, aunque consideran necesario definir con claridad a quién va dirigida.
Durante la tercera emisión de Línea Directa, en la mesa de análisis se discutió qué se consigue con las marchas que se han realizado a lo largo del año. Los participantes coincidieron en que, para la ciudadanía, estas acciones son un grito de desesperación.
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Se trata de una marcha en la que víctimas, familias de desaparecidos, de personas asesinadas, ciudadanos que perdieron su patrimonio y la sociedad en general buscan expresar su dolor y encontrar un desahogo colectivo.
En el debate también participó Miguel Calderón, titular del Consejo Estatal de Seguridad Pública (CEPS), quien opinó que este tipo de movilizaciones reflejan la unión y empatía que se ha generado, sobre todo en la capital, donde la violencia ha golpeado con fuerza.
Sin embargo, recalcó que es fundamental definir el destinatario del mensaje: si se dirige a los generadores de violencia para exigir respeto a la vida de quienes no forman parte del conflicto o, bien, a las autoridades para que diseñen estrategias más eficaces de contención.
“El hecho de que el ciudadano se empodere habla de una cultura que se está construyendo desde la participación de levantar la mano y de decir ‘no todo se lo dejamos al gobierno’. También vale la pena resaltar quién es el remitente y quién es el destinatario. El remitente está muy claro, es el ciudadano, familiares de las víctimas, trabajadores y todo en general, pero a veces perdemos el ‘a quién le destinamos ese mensaje’” agregó.
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Finalmente, Calderón subrayó que todas las marchas son válidas, pues buscan arropar a quienes han sido afectados y dar voz a las distintas causas que se manifiestan en ellas.